miércoles 3 de junio de 2026
Las madres que seguirán reclamando una solución

Tres semanas con tareas enviadas por WhatsApp ante la falta de transporte

Estudiantes de las escuelas N° 245 y Anexo N° 70 de El Portezuelo esperan una solución por parte del Ministerio de Educación ante la suspensión del servicio de transporte por deudas.

La suspensión del transporte escolar que afecta a estudiantes de distintas localidades de Valle Viejo y Paclín, continúa sin resolverse y ya provoca que decenas de alumnos lleven casi tres semanas sin poder asistir normalmente a clases.

La situación involucra a estudiantes de la Escuela N° 245 y del Anexo N° 70 de El Portezuelo, quienes dependían del servicio para trasladarse diariamente desde zonas como Santa Cruz, La Bajada y Huaycama. Según denunciaron los padres, la interrupción se produjo por una deuda que el Ministerio de Educación mantiene con la empresa prestataria.

Gladys, una de las madres afectadas, aseguró que hasta el momento no recibieron respuestas concretas sobre cuándo se normalizará el servicio.

"Ya vamos entrando en la tercera semana y no tenemos ninguna información. Nos dijeron que iban a comunicarnos cómo seguía todo, pero hasta ahora nadie nos da respuestas", manifestó. De acuerdo con lo informado por las familias, la medida afecta a más de 60 alumnos de los niveles primario y secundario que concurren al establecimiento educativo ubicado en El Portezuelo. Muchos de ellos residen en zonas rurales alejadas y no cuentan con medios alternativos para llegar a la escuela.

La madre explicó que, aunque desde la institución se implementó una modalidad para que los estudiantes no pierdan completamente el contacto con los contenidos, las actividades distan de constituir clases virtuales.

"No son clases como en la pandemia. Los profesores tienen alumnos presenciales y solamente envían las tareas para que los chicos las hagan y las devuelvan. Es como cuando un alumno falta y le piden a un compañero que le pase lo que dieron ese día", sostuvo. Las dificultades son mayores para quienes viven en parajes ubicados entre siete y diez kilómetros del establecimiento. En algunos casos, los alumnos podrían utilizar el servicio regular de transporte público para llegar a clases, pero los horarios no coinciden con la salida escolar.

Según detalló Gladys, los estudiantes pueden llegar a horario al establecimiento utilizando una línea GM de colectivo, pero al finalizar la jornada deben esperar hasta dos horas para poder regresar.

"Los chicos salen antes de las 20 horas y el colectivo pasa recién cerca de las 22. Además, los deja sobre la ruta y después tienen que caminar varios kilómetros para llegar a sus casas", explicó. La situación se torna aún más compleja debido a que algunas familias atraviesan dificultades económicas para afrontar el costo de algún otro transporte y porque varios adolescentes deben regresar de noche por caminos rurales.

A ello se suma otra realidad que expone las desigualdades de la zona. Según relató la madre, en algunos sectores de La Bajada todavía existen hogares sin acceso a la energía eléctrica, por lo que los alumnos ni siquiera pueden seguir adecuadamente las tareas enviadas por los docentes.

Ante la falta de respuestas, la semana pasada un grupo de padres realizó una manifestación frente al establecimiento y presentó un petitorio reclamando la restitución inmediata del servicio. Sin embargo, aseguran que hasta el momento no recibieron ninguna comunicación oficial sobre el avance de las gestiones.

"No es la primera vez que pasa. El año pasado ocurrió una situación similar y también tuvimos que movilizarnos para que nos dieran una solución", recordó.

Mientras esperan definiciones de las autoridades educativas, las familias insisten en que el problema excede la cuestión administrativa y afecta directamente el derecho a la educación de los estudiantes.

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