miércoles 1 de abril de 2026
Editorial

Trata de personas: visibilidad y controversias

Aunque los casos comprobados de trata de personas, que culminan con operativos de las fuerzas de seguridad para desbaratar a las bandas que incursionan en este tipo de delitos y liberar a las presuntas víctimas son esporádicos en Catamarca, las denuncias son bastante más comunes. Según la información brindada por los referentes de la División Trata de Personas de la Policía provincial, en los últimos meses el promedio de denuncias recibidas es de tres o cuatro por semana. Es decir, algo así como una denuncia día de por medio, lo que significa que Catamarca es una de las jurisdicciones donde más se denuncia, siempre en proporción a la cantidad de habitantes.

Cuando se incrementan las denuncias, por este u otro tipo de delitos, como por ejemplo las de violencia de género, resulta importante indagar a fondo para configurar un diagnóstico lo más cercano posible a la realidad, de modo que sea posible determinar si ese aumento de presentaciones en sede policial o judicial se debe a un acrecentamiento de los casos o a una mayor predisposición a denunciar. Si el factor preponderante es este último, debe reconocerse como un avance que resulta de una mayor conciencia respecto del grave problema.

Los tipos de trata de personas más comunes -la explotación sexual y la laboral-, tienen desde hace 15 o 20 años una mayor visibilidad. Antes, conductas que ahora son claramente tipificadas como delitos, eran lamentablemente naturalizadas, como por ejemplo la prostitución forzada o ciertas relaciones laborales muy abusivas. El crecimiento de la conciencia, entonces, favorece el incremento de las denuncias y, consecuentemente, de la apertura de causas judiciales.

El modo más sencillo y rápido para denunciar posibles casos de trata es llamando –se puede hacer anónimamente- a la línea 145, que es atendida por profesionales capacitados del Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento de Víctimas Damnificadas por el Delito de Trata de Personas, que administra la central de recepción de denuncias provenientes de todo el país. Pero también se puede denunciar a una línea provincial, a través del número 3834-008879.

De todos modos, aunque debe destacarse el avance en la lucha contra la trata de personas, persisten algunas zonas grises en lo que respecta al ejercicio de la prostitución sobre las que es preciso debatir para eliminar confusiones o malos entendidos. Para los referentes de la policía provincial, toda persona que ejerce la prostitución es explotada. “Nadie con un nivel de instrucción, de contención familiar, social, va a consentir su propia explotación. Entonces, esto de que ‘yo me prostituyo porque quiero’, ‘a mí nadie me prostituye’ y demás, son relatos típicos de una persona que está siendo sometida en un largo tiempo y que sufre el síndrome de Estocolmo”, señalan. Pero hace poco más de dos meses, de paso por Catamarca para presentar su libro “Puta feminista”, Georgina Orellano, la secretaria general de AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina), el sindicato que defiende los derechos humanos y laborales de trabajadoras sexuales del país, expresó la posición contraria. Para este sector, una cosa es la trata de personas, un delito aberrante, y el otro el libre y voluntario ejercicio del oficio de la prostitución.

No es una controversia sobre un tema menor, de modo que ahora que el problema ha adquirido visibilidad, el debate deberá profundizarse a los fines de unificar criterios institucionales en el abordaje de un tema tan complejo como sensible.

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