lunes 2 de marzo de 2026
Suspendieron las actividades hasta nuevo aviso

Tras la escalada militar, peligra la Finalissima

La incertidumbre por el conflicto en Medio Oriente abre interrogantes sobre el escenario del partido.

La crisis bélica en Medio Oriente obligó a la Asociación de Fútbol de Qatar a tomar la drástica decisión de suspender el fútbol en el país "hasta nuevo aviso" y encendió las alarmas por el duelo entre la Selección Argentina y España por la Finalissima, programado para el 27 de marzo en el Lusail de Doha. El partido aún no está oficialmente suspendido, hasta el momento la FIFA todavía no tomó una decisión respecto al partido, pero peligra su realización en la capital qatarí para esa fecha.

El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán (que causó la muerte del ayatollah Ali Khamenei y dejó aproximadamente 200 fallecidos) desató una nuevo conflicto militar, desde la madrugada del sábado. La Guardia Revolucionaria iraní bombardeó bases estadounidenses en Bahréin, Emiratos Árabes y también en Qatar.

Según informó Clarín, los ataques continuaron durante el domingo, con explosiones en Dubái, Abu Dabi, Doha y Manama.

En este contexto más que complicado, la Qatar Football Association informó "el aplazamiento de todos los torneos, competiciones y partidos a partir de hoy hasta nuevo aviso". Y agregaron: "Las fechas de reanudación de los torneos se anunciarán más adelante a través de los canales oficiales de la Federación, pidiendo a Dios Todopoderoso que proteja a nuestro país y perpetúe la bendición de seguridad y protección sobre él...".

Ante este escenario, comienzan a evaluarse alternativas. Una posibilidad es trasladar la Finalissima a Europa, considerando que España es uno de los protagonistas y que la infraestructura permitiría una reorganización rápida. Otra opción es buscar un país neutral que pueda garantizar seguridad y condiciones operativas inmediatas, aunque el margen de tiempo es ajustado.

La participación de Irán en el Mundial 2026 quedó envuelta en incertidumbre tras esta escalada militar.

Aunque la selección asiática ya está clasificada, el conflicto bélico abrió un escenario extremo: una eventual renuncia o exclusión que obligaría a la FIFA a reemplazarla mediante su reglamento oficial, a menos de cuatro meses del inicio del torneo.

El presidente de la federación iraní, Mehdi Taj, reconoció en la televisión estatal que “con lo que ocurrió hoy es improbable mirar con esperanza al Mundial”, aunque aclaró que la decisión final dependerá de las autoridades deportivas.

El problema central no solo responde al conflicto armado, sino también a las restricciones migratorias y de seguridad, debido a que los tres partidos del Grupo G están programados en territorio estadounidense, donde Irán debe enfrentar a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda.

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