miércoles 1 de abril de 2026
Cara y Cruz

Tiembla Putin

Los diputados opositores catamarqueños montaron para la primera sesión extraordinaria una escenografía idéntica a la que sus referentes nacionales diseñaron en el Senado para el mensaje del presidente Alberto Fernández: banderas de Ucrania en cada banca para expresar repudio tanto a Rusia por la guerra como a la neutral posición del Gobierno nacional respecto del conflicto.

En contrapartida, quizás avivados por lo que había ocurrido a nivel nacional y seguros de la irrefrenable pulsión imitadora de sus colegas provincianos, los legisladores del oficialismo estimaron conveniente replicarles con mapas de las Malvinas en sus pupitres, no fuera cosa que los grandes líderes del mundo pensaran la que opinión de la Legislatura catamarqueña es unánime.

Tan apasionante litigio geopolítico fue desarrollado luego por el bloque de Juntos por el Cambio a través de un enérgico comunicado:

“Condenamos la invasión a Ucrania ¡Exigimos la paz inmediata! Argentina debe estar del lado correcto, el del respeto por las instituciones, la libertad, la autonomía, la democracia, bregando por preservar la vida de los habitantes de nuestro planeta. Contribuir a la resolución del conflicto, implica más que simples declaraciones, el deber de plasmar en acciones concretas que no generen duda y asistir a los ciudadanos que, en pleno siglo XXI, se ven obligados a abandonas sus hogares por la decisión de un autócrata. Levantamos nuestra voz en contra de la guerra, bregamos por una solución pacífica y humanitaria. Nuestra solidaridad con el pueblo ucraniano y todos quienes luchan por su autodeterminación y la defensa de su territorio”.

Tanta enjundia no tuvo el eco esperado en el oficialismo supuestamente prorruso, que se quedó solo en los mapas de Malvinas.

Enterado de la exigencia de los aguerridos diputados de la alianza opositora y la timorata reacción de los oficialistas, Vladimir Putin estará evaluando la conveniencia de replegarse y no solo abandonar el territorio ucraniano, sino también circunscribir Rusia a la municipalidad de Moscú.

Como los ingratos peronistas catamarqueños no fueron capaces ni de emitir una mísera gacetilla en retribución del generoso aporte de vacunas Sputnik, supondrá que el Estado argentino lo abandona a su suerte y que el presidente Alberto Fernández es un falluto.

“Con aliados tan tibios, no estamos en condiciones de invadir ni Palo Labrado. Menos con tamaños Boinas Verdes en contra, exigiéndonos la paz”, concluyen los estrategas del Kremlin.

Por supuesto, no ha de negarse el derecho que tienen los legisladores, y cualquiera, a expresar su rechazo a la guerra, incluso su posición política. Lo cómico son las sobreactuaciones. Un par de miembros del bloque se negaron a participar de la puesta en escena.

Que a nadie puede interesarle de qué lado se acuesta la Legislatura de Catamarca en el conflicto de Ucrania es y tan evidente como que el bloque de la oposición no están en condiciones de “exigir” nada. Como el pronunciamiento no pasaba de lo testimonial, bastaba con una declaración sencilla y sin alharacas. Incluso podría haberse propuesto una manifestación conjunta del cuerpo sin meterse en honduras geopolíticas sobre las que el Parlamento local carece de incidencia.

Pero se ve que las ganas de chicanear eran más fuertes. Tanto, que se acordó limitar la controversia a los carteles y no avanzar en discursos para no generar una de esas inacabables polémicas al cuete en un plenario que tenía como único objetivo ingresar los proyectos de las extraordinarias y fijar día y hora de sesión.

Lo cual completa el ridículo ¿Qué gollete tenía el circo, entonces? Uno solo: satisfacer lo egos de los tribunos, que se encargaron de viralizar de inmediato las imágenes con la banderita por todas las redes sociales.

Tiembla el Kremlin.

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