domingo 5 de abril de 2026
Editorial

Tala con y sin razones

La tala indiscriminada de árboles en la que incurren vecinos de distintas ciudades y localidades de la provincia...

La tala indiscriminada de árboles en la que incurren vecinos de distintas ciudades y localidades de la provincia, y en algunos casos los propios municipios, no solo tienen como efecto negativo el aspecto estético –una calle sin árboles afea el paisaje- sino que también provocan, entre otros efectos ambientales no deseados, un incremento de la temperatura, que las especies vegetales pueden regular durante las distintas estaciones del año. En algunos casos se derriban ejemplares de muchos años que no están enfermos ni constituyen un peligro para personas o edificaciones.

Esta costumbre ha generado susceptibilidad entre la población que se preocupa por el cuidado del medio ambiente. De modo que cada vez que añosos ejemplares arbóreos son talados las quejas y reclamos se multiplican. La reacción en general es razonable, pero hay ocasiones en las que la extracción del árbol tiene causas técnicas que la justifican.

Los propietarios de un inmueble donde funciona una escribanía en la localidad de Villa Dolores, Valle Viejo, fueron cuestionados hace un par de meses por la tala de cuatro enormes moras que estaban sobre la vereda de ese edificio. Según aclararon luego los responsables de la escribanía, la tala fue promovida por el propio municipio de Valle Viejo porque los árboles se encontraban en mal estado e iban a ser reemplazados por otros.

Algo similar sucedió con un gimnasio ubicado en avenida Gobernador Galíndez, en San Fernando del Valle de Catamarca. La extracción de los árboles de la vereda fue atribuida a los propietarios del negocio, que rápidamente tuvieron que salir a aclarar que fue la propia Municipalidad la que dispuso la tala por razones de seguridad.

En los dos casos narrados, y en muchos otros también, la controversia se extendió durante varios días en las redes sociales.

El municipio capitalino difundió ayer un comunicado en el que explica porqué, a veces, la extracción de los árboles es necesaria: “Hay situaciones puntuales y específicas en que determinados árboles deben ser extraídos, y para quien no conoce las razones, puede generarse una impresión equivocada sobre lo que sucede cuando ve que un árbol es retirado de raíz. Los motivos que llevan a retirar un árbol están casi siempre basados en cuestiones de seguridad, y se presentan cuando un espécimen, por lo general añejo, representa un riesgo para los transeúntes ante la posibilidad de una inminente caída, o está dañando alguna infraestructura (con sus raíces levanta veredas, cordones cuneta, afecta una vivienda o cañería)”.

Pero, al parecer, el peligro no se encuentra solo en las raíces sino también en las alturas: “En ocasiones las copas de los árboles interfieren con la red de distribución de energía eléctrica y ello, al margen de presentar un riesgo concreto, afecta directamente la calidad del servicio”, sostiene el escrito.

La aclaración municipal es beneficiosa para eliminar controversias innecesarias. Con el conocimiento de esos argumentos no deben sin embargo los vecinos abandonar los controles respecto de las talas de los árboles, porque hay ocasiones en las que la extracción de los ejemplares son promovidos sin razones técnicas por los propietarios de los inmuebles, incluso sin consultar con las autoridades comunales.

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