jueves 2 de abril de 2026
Cara y cruz

Sordera proverbial

Los 13 gobernadores peronistas que pidieron fórmula presidencial de unidad en el Frente de Todos se circunscribieron a requerir que esta oferta tenga “una integración de carácter federal”.

El mensaje está dirigido al presidente Alberto Fernández, que es quien instiga que la propuesta oficialista se resuelva vía internas, de modo que en principio es funcional a la posición del kirchnerismo, que presiona por el consenso.

Sin embargo, el planteo de los mandatarios no especifica en qué consistiría esa “integración de carácter federal”.

Suponen los metropolitanos que quieren que uno de ellos sea candidato a vicepresidente de alguno de los presidenciales ya instalados. El kirchnerismo rueda con Sergio Massa, Eduardo “Wado” De Pedro o Axel Kicillof, cuyas intenciones de abandonar la gobernación de Buenos Aires no parecen muy intensas. El exangüe albertismo ficha en Daniel Scioli y Agustín Rossi.

Si esta intuición metropolitana es cierta, a los presidenciables de uno y otro bando les bastaría ofertar el segundo casillero de la fórmula para meter una cuña en el frente de los gobernadores que tan monolíticamente exige criterios federales.

Salvo, por supuesto, que los mandatarios ya tengan definido quién de entre ellos irá como vice y con quién.

De tal manera, el alcance político del pronunciamiento del CFI es limitado, porque si la cuestión pasa por evitar la confrontación interna lo que debería exigirse es que uno de los contendientes desista de la competencia, cosa que ninguno parece estar dispuesto a hacer.

Es decir: exigirle a Fernández y los suyos, o a Cristina y su bando, que se bajen. O lo que es lo mismo: enfilarse con alguno de los dos.

La prudencia es indicio de una debilidad estructural del frente de gobernadores, que no puede avanzar más allá de pedir –no exigir- participación porque no ha podido lograr el consenso político suficiente para promover un candidato propio o vaciar a alguno de los dos grandes bloques del peronismo, cuyos afincamientos electorales están en el área metropolitana.

En perspectiva, emerge la deserción de Alberto Fernández, quien se negó sistemáticamente a encabezar una propuesta alternativa al kirchnerismo sustentado por los mandatarios del interior.

Con la firma de los gobernadores de Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Chubut, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, La Rioja, Misiones, San Juan, Santa Cruz, Santiago del Estero y Tierra del Fuego, el comunicado advierte sobre "la difícil situación socioeconómica que atraviesa nuestro país, en el marco de nuestra responsabilidad institucional y política". Los mandatarios recomiendan ser "conscientes que no podemos distraer esfuerzos en discusiones estériles que solo conducen a divisiones".

Proponen tres líneas de acción:

- Construir una lista de unidad con integración de carácter federal.

- Elaborar participativamente una estrategia electoral superadora de la coyuntura y de carácter federal, convocando a otras fuerzas políticas.

- Conformar una comisión de acción política que contribuya a la construcción de un Plan de Gobierno en el que prime el desarrollo y la inclusión social.

"Los gobernadores y gobernadoras de las provincias argentinas pertenecientes al espacio nacional, popular y democrático, reunidos en el Consejo Federal de Inversiones, nos congregamos con el objeto de hacer oír nuestra voz en la construcción de un país más justo, federal y democrático", aclararon.

“Hacer oír su voz” es el concepto clave.

¿Alcanzará esta declaración de intenciones para remediar la proverbial sordera metropolitana?

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