miércoles 1 de abril de 2026
Editorial

Sin tregua

Tan o más grave que el flagelo de la violencia de género es el drama de la violencia doméstica contra niñas, niños y adolescentes. En el último de los casos, la vulnerabilidad propia de la edad es un agravante. Es muy difícil que un chico de corta edad se atreva a denuncia el maltrato, más considerando que el agresor es alguien de su entorno familiar, muy probablemente el padre o la madre. De todos modos, existen casos de denuncias formales, las que permiten construir estadísticas que dan cuenta, muy parcialmente, de la envergadura del fenómeno. Y si no es el menor el denunciante, es un mayor que lo acompaña porque le relató el calvario que vivía.

No es solo maltrato. Hay, como en el caso de la violencia de género, posibilidades ciertas de que en algunos casos la vida de las víctimas corran peligro. Las estadísticas elaboradas por la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación señalan que el 42 por ciento de las niñas, niños y adolescentes que fueron atendidos corrían un “alto o altísimo” riesgo de vida. Los datos son del año 2022, pero nada indica que el año pasado la situación haya mejorado. Habrá que esperar, de todos modos, que las nuevas estadísticas se procesen

La oficina mencionada recibió un promedio de 9 presentaciones diarias, y en 8 de cada 10 casos, las personas denunciadas fueron progenitores. Además, registró más de 500 chicas y chicos víctimas de abuso sexual. Otro dato del informe que pone en evidencia la recurrencia de las agresiones es que el 57 por ciento de las víctimas sufrió violencia diaria o semanal.

Hay otros datos significativos en el informe que revela la gravedad de la situación.

Entre las víctimas hubo 9 niñas y adolescentes de entre 14 y 17 años embarazadas al momento de la presentación. La mayoría de las personas denunciadas (3.740), eran varones, y 62 niñas y adolescentes de 13 a 17 años denunciaron a sus novios o exnovios. La OVD también detalló que 203 víctimas tenían algún tipo de discapacidad.

En tanto, el personal médico de la oficina constató lesiones en 118 situaciones, siendo las más afectadas las niñas y adolescentes mujeres (60%).

Un segmento especial del informe es el que se refiere a los casos de abuso sexual. Fueron muchos más los denunciados por las niñas y adolescentes mujeres (86%) que entre los niños y adolescentes varones (15%).

Un factor importante para que los chicos y chicas descubrieran que eran abusados y se animaran a contarlo es la Educación Sexual Integral (ESI), cuya continuidad corre riesgo en función de las posiciones que han asumido los principales referentes de La Libertad Avanza, hoy en el gobierno, incluido el propio presidente Javier Milei, contrarias a la ESI.

La lucha contra la violencia que tiene como víctimas a niños, niñas y adolescentes no debe tener tregua; debe prevenirse a través de la aplicación de las leyes vigentes, sin cercenar derechos sino todo lo contrario, incluyendo nuevas herramientas que hagan más eficaz la lucha contra este flagelo.

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