Pronto a viajar a Estados Unidos para continuar con su formación profesional en danza clásica, Santino Buteler Santillán, de 17 años, estudia, entrena y ensaya intensamente en Córdoba.
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Santino Buteler: de Catamarca a Nueva York
“Me estoy preparando mucho, y con mi equipo de trabajo hemos incorporado un profesor de entrenamiento integral para trabajar cuestiones netamente físicas de danza clásica”, comentó.
Explicó además que aparte del trabajo en el gimnasio y la actividad con el profesor, otro factor importante para potenciar su desempeño está relacionado con la alimentación. “Tengo que comer súper temprano. Vivo con mi tío que me ayuda mucho, y juntos nos organizamos más que nada con la cuestión de las comidas, que deben ser bien equilibradas”.
“Viajaré solo porque iré a una universidad donde ponen a disposición un dormitorio en el que uno está solo. También hay un comedor con buffet de comidas, y lo mejor de ese servicio es que ya no tendré que pensar en preparar mis alimentos”, agregó.
Consideró además que si bien viajará solo, se sentirá en cierta medida acompañado porque tiene familiares en ese lejano país del norte: “Ellos me han comunicado con otras personas que estudian y hacen arte en Nueva York, así que la expectativa que tenemos de aquí en adelante es realmente muy grande”, remarcó.
Por otra parte, celebró la velocidad con que logró tramitar y conseguir la visa para viajar. “La verdad es que con la visa no tuve problemas, gracias a Dios. Comencé el trámite el 16 de agosto, y el 13 de septiembre de 2022 yo ya estaba en Buenos Aires haciendo los papeles. Recuerdo que el primer turno que nos habían dado para la visa era recién para el 2024. Pero pudimos ir adelantando los turnos y a mediados de septiembre ya tuve la visa aprobada”, celebró.
“Es un mundo totalmente diferente. Tengo que ir, conocer y ver lo que más pueda. No descarto ninguna posibilidad (sobre lo que pueda surgir en cuanto a actividades futuras), porque es un encuentro al que van muchísimas personas, profesores, trabajadores de todos lados. Puede ser que a uno lo elija el profesor de una compañía, el directordealgún proyecto, de una escuela, y que haya alguna propuesta. ¡Es Nueva York! Ellos allá le llaman ‘la capital del mundo’, y por algo ha de ser. Así que vamos a estar atentos”, indicó.
Hizo hincapié en que el principal objetivo está en viajar y perfeccionarse, y destacó que la beca dura un mes, “en el que las actividades son súper intensivas”.
El inicio
Santino comenzó a bailar cuando tenía 8 años y a incursionar en la danza clásica a los 14. “A los 14 me metí de lleno en lo clásico, en lo profesional. Entré en una compañía, entrené intensamente, comencé a salir de la provincia y a participar en clases y congresos porque es una carrera”, señaló.
En este punto se refirió a las fiestas de los buzos que realizan los alumnos de las distintas escuelas al recordar que “en el año 2022 bailé en dos coreografías, con dos colegios, el mío y el de los chicos de la Quintana, que me pidieron que les ayude porque necesitaban un varón”.
“Me acuerdo que desde febrero al 29 de abril ensayábamos mucho, desde las 16 hasta las 21 con los buzos, y pasaba del ensayo con mis compañeros en el Parque delos Niños, a ensayar con el otro curso en el Polideportivo Capital”, remarcó.
Consideró que fue una etapa “muy linda”, en la que se desempeñó como delegado de su curso “y tenía que buscar la modista para hacer las ropas, el dj para hacer los enganchados, hablar con los organizadores para ver las fechas y mucho más”.
“Fue un estrés tremendo el organizar todo eso, pero si bien fue algo chico -porque fue la coreografía de la fiesta delos buzos-, la complejidad y el poder llevarla a cabo me permitió dar un pantallazo de cómo es una dirección, organizar un ensayo, buscar la ropa, armarun vestuario. Es como la dirección de un montaje, pero a una escala más pequeña”, subrayó.
Agradecimiento
A pocos días de participar de su segunda beca en el extranjero, Santino puso especial énfasis al apuntar a un momento de su inicio en la danza:“Es muy importante para mí, destacar el apoyo de mi maestra, Marimí Basso, porque me metí en la danza clásica gracias a ella. En el 2019 fue quien me habló para que forme parte del montaje de fin de año con El Cascanueces, para que haga el rol del soldado -que es el protagónico-, con mi compañera Belén Dalla Lasta. Es allí cuando me di cuenta de que me gustaba mucho la danza clásica. Siempre la había estudiado, pero en su estudio descubrí que era lo que realmente quería hacer. Ella siempre estuvo ayudándome e impulsándome en mi carrera”.
Especialmente agradeció el apoyo familiar, que fue “fundamental porque cuando era más chico me daba vergüenza bailar. Y fue mi tía Mariana la que me repetía andá, andá, andá. Y me animé. Mi madre, mi tía Lorena, mis abuelos, toda mi familia que siempre estuvo para mí, sigue estando y siempre va a estar”.
Para finalizar, a modo de mensaje para quienes deseen incursionar en el mundo de la danza, la música y el arte en general, sugirió que “sigan a su corazón, que piensen en cómo se sienten día a día. Hoy por hoy (con 17 años de edad), pienso que por ahí quizá llegue a considerar que esto no es lo mío, pero la idea es seguir lo que dice el corazón. Quizás un día uno quiere ser tal cosa, otro día otra cosa, pero el corazón nos va guiando. Y hay que pensar en el futuro, si de grandes vamos a ser felices haciendo lo que elegimos. Es inclinarse por los sentidos, defender el arte y ser pasional con lo que se hace, tener vocación, personalidad. La intuición no falla”.
Texto: Carlos Bulacio
Fotos: Gentileza Santino Buteler