miércoles 28 de febrero de 2024
Para la Cámara que la condenó, actuó con dolo, "a sabiendas"

"Santillán perfeccionó fácticamente el abuso funcional"

La policía Gabriela Fernanda Santillán fue condenada a dos años y seis meses de prisión condicional y al doble de tiempo de la condena de inhabilitación para ejercer su empleo.

“La formación educativa y la edad de Santillán demandaban otro tipo de comportamiento de su parte. Así también, de una simple lectura del legajo policial personal de la imputada se advierte la comisión de reiteradas faltas de distinta entidad, principalmente por no respetar la autoridad jerárquica. Un informe psicológico destaca la inestabilidad emocional y la dificultad en el control de impulsos. Este precedente, vinculado con los hechos juzgados, nos marca aspectos de su personalidad que continuaron sin resolución y dan cuenta de cierta peligrosidad para bienes de terceros, que deberá considerar a fines de prevenir reincidencias criminales”, advirtió la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación. El 3 de noviembre, el Tribunal, integrado por los jueces Miguel Lozano Gilyam, Silvio Martoccia y Luis Guillamondegui, halló a la policía Fernanda Gabriela Santillán penalmente responsable de los delitos de “privación ilegítima de la libertad agravada por ser cometida con fines de venganza y vejaciones en concurso real” y “privación funcional ilegal de la libertad y lesiones leves calificadas por haber sido cometidas por miembro policial en abuso de su función en concurso ideal”, todos en concurso real. Fue condenada a la pena de dos años y seis meses de prisión condicional e inhabilitación especial para ejercer el empleo policial por el doble del tiempo de la condena. También se fijaron pautas de conducta. En el transcurso de la semana se dieron a conocer los fundamentos. El voto fue elaborado por el magistrado Guillamondegui.

Santillán debía responder por un hecho ocurrido en 2015, “violación de domicilio, abuso de autoridad, privación ilegítima de la libertad agravada por ser en venganza y vejaciones” y por dos hechos en agosto de 2021, “privación abusiva de la libertad en concurso ideal con lesiones leves calificadas por haber sido cometidas por miembro policial en abuso de su función” y “privación abusiva de la libertad, todo en concurso real". Por este último, Santillán fue absuelta por cuestiones técnicas en relación con el hecho que tuvo como víctima a una mujer comerciante.

En los fundamentos se destacaron dos palabras “desproporción” y “exceso”. La víctima del hecho de 2015 había ratificado su denuncia. Dijo que Santillán la "obligó a desnudarse" y que la hizo "desfilar por la comisaría", que le "pegó cachetadas", generándole incluso pérdidas (líquido amniótico) –por entonces transitaba un embarazo reciente- por lo que debió ser asistida por el médico de la Policía.

“La cuestión de ‘la falta de saludo’ estuvo presente en el devenir de los (evitables) eventos siguientes, incluso en el momento mismo de las agresiones físicas en la sala de requisa. La mención por parte de la imputada de: ‘en donde vos me veas, me vas a saludar’, no hace más que acreditar notoriamente el sentimiento que la llevó, movilizando a toda una comisaría, a excederse en sus funciones”, indicó. En este contexto, se valoró el detalle temporal del Libro de Novedades. “Luego del incidente, el móvil policial, con Santillán a bordo, salió presurosamente a buscar a la “mal educada” y su compañera, y tuvieron éxito a los pocos minutos; derrumbándose la excusa ensayada de que el patrullero se encontraba realizando recorridos de prevención”, se detalló.

Para el Tribunal, “salieron en su búsqueda”, según las pruebas. La funcionaria policial privó ilegalmente de la libertad a dos mujeres y, por ello, fue imputada –y a posterior condenada-. “Lo hizo movilizada por sentimientos de venganza a partir del incidente de la falta de saludo, sin perjuicio de que a posteriori, el superior jerárquico lo haya formalizado en las actuaciones; y por otro tanto, debe quedar en claro que el accionar arbitrario y abusivo de las facultades legales conferidas a Santillán no puede, bajo ningún concepto, ser justificado por el ejercicio legítimo de un cargo -ya que a partir del exceso funcional probado, deja de ser legítimo-, ni mucho menos excusado por considerarse que aquélla actuó bajo obediencia debida, ya que, por un lado, no consta ninguna orden de privación de la libertad dada por un superior jerárquico -que, sabemos, en el caso que esta fuere notoriamente ilegal, no obliga al inferior; y en caso que así fuera y se ejecute, generaría responsabilidad penal para ambos-. Fue Santillán quien de motu propio perfeccionó fácticamente el abuso funcional”, se aseveró.

Con “dolo”

En agosto de 2021, dos mujeres, propietaria y empleada de un local comercial ubicado en el microcentro, según la versión de la acusada, la dueña del comercio “empieza a vociferar insultos mientras la filmaba con su teléfono celular”, actitud que “le causó molestia… por lo que debió proceder al arresto de la misma”. Al respecto, en los fundamentos se destacó el testimonio del exjefe de Policía de la Provincia. “Nos ilustró, más allá de la claridad de la ley, que la normativa ‘autoriza el arresto cuando existe un riego serio e inminente que el contraventor va a eludir la justicia o cuando el hecho tenga una gravedad tal que así lo amerite. En el caso particular cree que pudo existir otro procedimiento para identificar a la persona, tenía local comercial en donde estaba trabajando permanentemente, no era algo grave que pudiera sospecharse que pueda fugarse’”, consideró.

Para el Tribunal, Santillán procedió con “desproporción y exceso”. A la vez, recordó que la Carta Magna establece los presupuestos y formas de privación de libertad de las personas. Tales deben tenerse presentes en todos los procedimientos, incluidos los contravencionales.

“La existencia material de los eventos analizados ha quedado debidamente probada, conforme los testimonios incriminantes de las víctimas y de las testigos. Además, (la acusada) se situó por sí misma en el escenario criminal. También invito a recordar otro detalle: Santillán toda la mañana, después de la primera intervención, se ‘paseó’ por el frente del negocio, si se quiere, como un animal de caza a la espera de que su presa salga de la guarida -si se permite la metáfora-. Esta reflexión ilustra ciertas características de su personalidad, a justipreciar en la ulterior cuestión convocante”, detalló.

Expedientes

Desproporción: “Empleo de técnica de agarre en el cuello por detrás, intempestiva y violenta, aprovechando una situación de inadvertencia y descuido de sus destinatarias en un contexto de no agresión de su parte, ni riesgo para la fuerza de prevención”.

Exceso: Santillán “fue quien intencional, injustificada y penalmente responsable cometió los hechos”.

Se recordó el detalle resaltado por las comerciantes cuando, temprano, le pidieron el nombre a la procesada. “Se identificó como ‘Laura Santillán’ -de hecho, las denuncias radicadas son contra ‘Santillán Laura’”.

“Santillán fue quien intencional, injustificada y penalmente responsable cometió los delitos. Actuó a sabiendas de que su conducta era ilegal, impulsada por un sentimiento de revancha o desquite”.

“El accionar de Santillán fue doloso y antijurídico. Las acciones fueron realizadas personal y directamente por la sometida a juicio, quien tenía el pleno dominio del hecho”.

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