Sangre fría: el ensañamiento con los cuerpos para ganar la impunidad
El brutal asesinato de Luis Adrián Ramos, en Tinogasta, pasa a engrosar la lista de crímenes cometidos con ensañamiento. El lunes indagarían a los dos acusados de este asesinato.
Escena del crimen. En la Localidad de Santa Rosa, Tinogasta, Ramos habría sido ultimado por Córdoba.
Javier Córdoba (19) y Luján de los Ángeles Robledo (18), los dos sospechosos por el brutal crimen de Luis Adrián Ramos, ocurrido durante el fin de semana pasado, en Tinogasta, serán indagados este lunes. El fiscal de la Quinta Circunscripción Judicial Jorge Luis Barros Risatti imputaría a la pareja por el delito de “homicidio agravado para preparar, facilitar, consumar u ocultar otro delito o para asegurar sus resultados o procurar la impunidad para sí o para otro o por no haber logrado el fin propuesto al intentar otro delito (criminis causa)” y “robo”. Tal imputación prevé la pena única de prisión perpetua, la pena máxima, de 50 años. Los defensores de la pareja, Julián Quintar –en representación de Córdoba- y la defensora Oficial Claudia Espinoza solicitaron una prórroga.
El pasado 9 de abril, Ramos fue visto por última vez. Pasado el fin de semana, se perdió el rastro. Ramos no se había presentado a trabajar en la Mueblería Martín. Entonces, comenzó la búsqueda. Se inspeccionó su casa y se detectó que la última conexión con su teléfono celular fue apenas pasada la medianoche del domingo. La moto de Ramos fue la principal pista para dar con los sospechosos.
En esta línea, se secuestraron imágenes registradas por cámaras de seguridad con las que se identificó a los sospechosos, quienes poco después fueron arrestados en averiguación del hecho. El martes a la tarde y luego de una serie de supuestas contradicciones en su relato, Córdoba -con quien Ramos habría mantenido una relación-, se habría adjudicado el crimen aportando datos sobre el hecho que arrojaron nuevas pistas a los investigadores. El sospechoso Córdoba habría mantenido una relación paralela con la mujer detenida, lo que es investigado por la Justicia para determinar el móvil del crimen y el rol que habrían tenido cada uno. De acuerdo con los resultados de pericias preliminares, Ramos habría sido asesinado con un elemento punzante que podría ser un destornillador. El o los asesinos desmembraron el cuerpo presuntamente para poder trasladar los restos a bordo de una moto hacia el paraje Cachiyuyo donde posteriormente fueron hallados, separados en recipientes, dentro de una fosa. Si bien los investigadores no descartan ninguna hipótesis, se supone que Córdoba fue quien lo mató y despedazó el cadáver para finalmente trasportarlo hasta el lejano paraje. Su pareja habría colaborado limpiando la escena del crimen.
La autopsia indicó que Ramos murió a causa de la perforación del pulmón y traumatismo de cráneo. El crimen se habría producido la madrugada del domingo.
El asesinato de Ramos tiene algunas similitudes con otros crímenes catamarqueños. El primer registro data de hace más de 25 años. A comienzos de 1996, Gerónimo Melitón “El Indio” Bulacios asesinó brutalmente a su pareja Mónica Beatriz Coronel. Según la investigación, el crimen se produjo entre el 27 y el 31 de enero de 1996 en la casa del hermano de Bulacios en el barrio Eva Perón. La mató a golpes para posteriormente deshacerse del cuerpo arrojándolo en el canal a la altura del Cementerio Municipal.
El hallazgo del cuerpo se produjo días después. El día 24 de febrero se encontraron partes del cuerpo de Coronel y dos días después en un sifón construido a la vera del río Ongolí, se halló el resto del cadáver en un avanzado estado de descomposición.
En mayo de 1998, “El Indio” fue condenado en fallo dividido por el Tribunal de la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Primera Nominación, a la pena de 24 años. El 22 de marzo del 2000, Bulacios fue ultimado por la Policía luego de haberse escapado de la cárcel en octubre del año anterior.
El primer
femicida, "El Negro la Carpa"
En la tarde del 5 de marzo de 2013, en la cola del Dique El Jumeal de la Capital habían aparecido flotando restos óseos. Las pericias realizadas confirmaron las primeras sospechas: eran restos humanos. Con el correr de las horas, aparecieron más extremidades y se puedo confirmar que se trataba de una mujer. Sin embargo, identificarla no sería sencillo. A los fines de dar con la identidad, se decidió difundir una fotografía de una de las piernas halladas, que tenía un tatuaje. Como detalle, se destacó que el tatuaje era de estilo “casero” y que se trataba de un nombre o apodo de un hombre. Dos días después se confirmó que se trata de María Rita Valdez, una joven de 23 años. La mujer fue asesinada, desmembrada y sus restos fueron alojados en el Dique. Hasta el día de hoy, el torso no apareció. En junio de 2014, Francisco Andrés “El Negro la Carpa” Quiroga, expareja y padre de los dos hijos de María Rita, fue condenado a prisión perpetua por la Cámara Penal de Primera Nominación, por este crimen. Este caso sentó un precedente judicial, ya que se trataba de la primera condena de femicidio del país. En diciembre de 2015, la Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó el fallo.
El crimen de "tío" Héctor Calderón
Los novios de Belén
En enero de 2019, Luis Héctor “Tío” Calderón, un docente jubilado de Belén, fue ultimado a golpes de puño. Gabriel “Gabocha” Carrizo, por entonces de 20 años, y su novia, una adolescente de 17, fueron imputados por “homicidio criminis causa” y “robo”. En abril de 2021, la Cámara de Sentencia Penal Juvenil halló culpable a Carrizo y absolvió a la chica. “El joven Carrizo ideó todo un plan para apoderarse ilegítimamente de elementos de valor y la víctima elegida fue Luís Héctor Calderón, alguien a quien podía seducir por su elección sexual y así ingresar a su hogar para apropiarse ilegítimamente de sus cosas bajo el engaño de intimar sexualmente con la víctima; la cual fue gravemente atacada hasta asesinarla aquella fatídica madrugada del 17 de enero del año 2019”, indicó en los fundamentos el Tribunal. Para los jueces, la muerte de Calderón fue provocada en forma violenta y el móvil fue el robo.
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PENADO. "GABOCHA CARRIZO.
Relaciones peligrosas
El 7 de abril de 2015, entre las 17.30 y las 20, Sofía René Beltramello (29) y Marcos David Beltramello (25), ambos primos, se hicieron presentes en la casa de Ignacio Reinard Burchakchi (71). Sofía y Burchakchi habían tenido una relación sentimental durante un largo tiempo. Burchakchi le abrió la puerta a Sofía y la dejó entrar. En un descuido, ingresó Marcos y entre los primos acorralaron a Burchakchi en el baño mediante golpes y ataques a su cuerpo con un arma blanca. El hombre estaba indefenso y uno de los agresores le insertó un cuchillo tipo Tramontina en el cuello y le dio una patada, con la cabeza apoyada en el suelo. A los pocos minutos, Burchakchi murió pero los primos continuaron con su plan delictivo. Se llevaron elementos propiedad de Burchakchi: un auto Ford Focus, electrodomésticos, una notebook, un aire acondicionado y la billetera de la víctima, entre otros objetos. En marzo de 2017, la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Primera Nominación halló culpables a los primeros Beltramello en los delitos de “homicidio criminis causa” y “robo” y los condenó a prisión perpetua.
Brenda Micaela y Eugenia Olivera
Dos femicidios marcados por las llamas del fuego
El 1 de marzo de 2020, Naim Vera asesinó a Brenda Micaela Gordillo, con quien tuvo una relación de pareja. Luego, para descartar su cuerpo, lo prendió fuego y lo arrojó en inmediaciones de su casa y sobre la Ruta Provincial Nº 4. A 14 meses del hecho, Vera ocupó el banquillo de los acusados y pidió perdón, en reiteradas ocasiones. El 14 de mayo, la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Primera Nominación lo halló culpable a en el delito de “homicidio doblemente calificado por mediar una relación de pareja y por femicidio”.
“Decidió ponerle fin a la vida de la joven porque ella le había dicho que estaba embarazada y no accedió al pedido de él de abortar, lo que le impediría continuar con su proyecto de vida, que en lo inmediato consistía en comenzar sus estudios universitarios en la vecina provincia de Córdoba. Dicho de otra manera, la mató por ser una mujer que supuestamente estaba embarazada y le estorbaba en su proyecto de vida”, se destacó en los fundamentos.
Eugenia Olivera era de Tucumán. Sus padres habían fallecido y no tenía hermanos. Desde hacía 10 años estaba en pareja con Eliseo Guerrero, en Andalgalá. Trabajaba y estudiaba y era madre de tres niños. Su única familia era su pareja y sus hijos. En febrero del año pasado, había denunciado a su expareja por amenazas; se habían separado meses antes. La Fiscalía de Andalgalá puso en conocimiento del caso a la Secretaría de la Mujer del municipio y les pidió el seguimiento y las medidas asistenciales. Además, se solicitó a la Policía que realizara recorridos en las inmediaciones de la vivienda de Eugenia. Luego, la mujer efectuó dos exposiciones policiales. En una de ellas decía que le daba permiso a Guerrero para que vaya a la casa y se quedara con los chicos porque ella tenía que trabajar. En la segunda, que Guerrero había llegado tarde y por eso ella había llegado tarde al trabajo. En ese contexto se conoció que el personal del área de la Mujer le había informado a Defensoría por las medidas asistenciales. Se inició un expediente por protección de personas y alimentos. Ese expediente nunca habría avanzado.
El 6 de septiembre, una amiga posteó en su muro de Facebook: "Ella es una amiga de la infancia de Tucumán. María Eugenia Olivera vive en Catamarca, Andalgalá. Supuestamente dicen que viajó a Tucumán para visitar amigas, otros, que vino a buscar empleo pero su última conexión de whatsapp fue el 16 de julio. Nunca más escribió…". Al día siguiente, sus restos fueron hallados, calcinados, en una zona conocida como Agua Salada, a unos 30 kilómetros de la ciudad de Andalgalá, al margen de la Ruta Provincial Nº 46. Guerrero fue imputado por “femicidio”.