La crisis económica dejó de ser una discusión de especialistas para convertirse en una realidad palpable que condiciona cada decisión cotidiana. La pérdida de poder adquisitivo, la inestabilidad laboral y la incertidumbre sobre el futuro inmediato impactan en todos los planos de la vida social. También y de manera cada vez más evidente, en la salud.
En Argentina, el deterioro de los ingresos obliga a las familias a establecer prioridades estrictas. Se paga lo indispensable y se difiere todo lo que pueda esperar. En ese esquema, la consulta médica preventiva aparece, muchas veces, como un gasto postergable.
En Catamarca, Edgardo Varela, presidente del Círculo Médico de Catamarca, alertó sobre una fuerte caída en la demanda de consultas. Según explicó, a fines del año pasado la cantidad de pacientes había disminuido entre un 30 y un 35 por ciento en promedio respecto de años anteriores. El profesional señaló que las causas son diversas, pero reconoció que el contexto económico tiene muchísimo que ver.
Una reducción de esa magnitud no se explica por una súbita mejora en la salud de la población. Por el contrario, sugiere que muchas personas están dejando de concurrir al médico. Es probable que se mantenga la consulta cuando el malestar es evidente o el dolor ya no admite espera. Lo que se posterga son los controles de rutina, los estudios preventivos, el seguimiento de tratamientos. Y allí radica el riesgo.
A la caída del poder adquisitivo se suma otro factor que incide directamente en la decisión de consultar al médico: el cobro del plus. A la caída del poder adquisitivo se suma otro factor que incide directamente en la decisión de consultar al médico: el cobro del plus.
El propio Varela advirtió que esta postergación puede derivar en diagnósticos tardíos y complicaciones evitables. En declaraciones a El Ancasti sostuvo que "eso es lo preocupante, significa que hay personas que no están yendo al médico, ya sea por primera vez o para la continuidad de un tratamiento. Una caída del 30 o 35 por ciento es fuerte".
A la caída del poder adquisitivo se suma otro factor que incide directamente en la decisión de consultar: el cobro del plus. Esta práctica se ha extendido no sólo en lo que respecta a la Obra Social de los Empleados Públicos sino también en otras obras sociales sindicales, tengan o no deudas con el Círculo Médico. Se trata de un cobro ilegal, pero generalizado. Para muchas familias, la suma del costo de la orden y el plus representa un monto imposible de asumir de manera regular.
El resultado es una medicina cada vez más reactiva. Se consulta cuando la enfermedad ya se manifestó, no cuando podría prevenirse. Esa lógica no sólo perjudica al paciente individual, sino que impacta en el sistema en su conjunto. A la crisis que se advierte en la atención de pacientes con obra social se suma la del sector público, que enfrenta la retracción de recursos presupuestarios en un escenario de restricciones fiscales.
Sin una mejora en los ingresos de las familias y sin presupuestos adecuados para sostener el sistema sanitario, el deterioro puede profundizarse. Las consecuencias no serán inmediatas, pero sí acumulativas.