Según un informe difundido por Unicef y la Organización Mundial de la Salud, en la Argentina hay aproximadamente 100.000 chicos que nunca recibieron ninguna dosis de ninguna vacuna. Dicho de otro modo, la cobertura de vacunación infantil en el país alcanza apenas al 83% de la población pediátrica, un nivel muy por debajo del 95% que los organismos internacionales consideran necesario para sostener la inmunidad colectiva y evitar el resurgimiento de enfermedades que la ciencia ya había logrado controlar. El porcentaje general de vacunación en Catamarca del 85%, lo que representa un incremento respecto al 75% registrado en 2025.
Se advierte a nivel país un incremento del 60% respecto de los 63.000 casos registrados en la medición anterior. Ese salto implica un retroceso sostenido en una de las políticas sanitarias más exitosas que supo tener la Argentina, país que durante décadas fue reconocido en la región por la solidez de su sistema de inmunización. Según el informe, la Argentina se ubica hoy entre los países de peor desempeño en la materia, superando en el ranking negativo únicamente a Haití, Surinam, Bolivia y Venezuela.
Los especialistas vienen advirtiendo sobre este deterioro desde hace tiempo, sin que sus llamados de atención encuentren, hasta ahora, una respuesta a la altura de la circunstancia por parte del gobierno nacional. Eduardo López, pediatra infectólogo y jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez de Buenos Aires, lo explicó con crudeza en declaraciones periodísticas recientes: el riesgo central es que "puedan aparecer brotes de enfermedades controladas o reemergentes". El especialista recordó que el año pasado la Ciudad de Buenos Aires atravesó un brote de sarampión originado en casos importados, que una cobertura del 95% habría evitado, y que en 2024, 2025 y todavía en 2026 el país sigue registrando casos de tos convulsa o coqueluche. A eso se suma una cobertura particularmente baja contra el neumococo, bacteria responsable de buena parte de las neumonías infantiles.
La Argentina se ubica entre los países de peor desempeño regional en vacunación pediátrica, superando en el ranking negativo únicamente a Haití, Surinam, Bolivia y Venezuela. La Argentina se ubica entre los países de peor desempeño regional en vacunación pediátrica, superando en el ranking negativo únicamente a Haití, Surinam, Bolivia y Venezuela.
Las causas de este deterioro es el faltante de dosis en numerosos vacunatorios, un problema que golpea con particular dureza al interior del país. Por otro, gana terreno una reticencia a vacunar alimentada por discursos antivacunas que circulan sin control y que, lejos de aportar información, generan confusión y desconfianza en sectores de la población que hasta hace pocos años confiaban sin reparos en el calendario oficial de inmunización.
Frente a ese cuadro se hace necesario garantizar la provisión sostenida de vacunas en los centros de salud de todo el territorio nacional. A eso debe sumarse una política activa de búsqueda de la población no vacunada, que no se limite a esperar la demanda espontánea en los vacunatorios sino que salga a buscar a los chicos en escuelas, clubes, espacios públicos y comunitarios. La experiencia sanitaria argentina demuestra que las campañas de vacunación con presencia territorial activa son, con diferencia, la herramienta más eficaz para revertir caídas de cobertura como la actual.
Ninguna enfermedad prevenible por vacunas debería volver a cobrarse vidas infantiles en un país que supo erradicarlas gracias a la presencia activa del Estado.