miércoles 1 de abril de 2026
Cara y Cruz

Resabios medievales

Se cumple hoy el sexto feriado por el Día del Milagro, establecido en 2017 por una ley ideada...

Se cumple hoy el sexto feriado por el Día del Milagro, establecido en 2017 por una ley ideada por el senador de Fray mamerto Esquiú, Oscar Vera. Es para agradecer a la Virgen del Valle porque no se produjo una catástrofe en el sismo que sacudió Catamarca el 7 de septiembre de 2004 y los actos conmemorativos deben ser, por imperio de la norma, coordinados con el Obispado Provincial.

Resabios medievales, que de nada sirvieron en aquel 2004 para evitar que pocos días después muriera una mujer debido a que se le desplomó en la cabeza un pedazo de revoque de la Catedral Basílica que había terminado de aflojarse con los sacudones telúricos.

El doloroso incidente se desacopló del fenómeno en el relato milagrero, para poder sostener la inexistencia de víctimas fatales.

También, quizás, para que no resultara tan ostensible que la Santa Madre Iglesia andaba organizando procesiones para capitalizar la supuesta maravilla en lugar de cumplir con el prudente ritual de revisar el efecto que el temblor había tenido en sus estructuras edilicias. El dicho “A Dios rogando y con el mazo dando” no es del agrado del clero y parece que tampoco de Vera.

La cuestión es que quedó el feriado nomás y la gente se lo toma aunque no tenga la menor idea del motivo. Irónicamente, la “ley Vera” ordena que “los hechos acaecidos el 7 de septiembre de 2004 deberán ser incluidos en la currícula escolar de los diferentes niveles de enseñanza”. Otro día porque, como es feriado, en el del Milagro no hay clases, aunque es seguro que el estudiantado dedica la jornada a la reflexión y a poner velas en las fisuras de la casa, por las dudas.

La diputada Cecilia Guerrero presentó al año siguiente una iniciativa menos mística, pero más sensata, para derogar la ley de Vera y establecer el Día Provincial de la Prevención de Desastres Sísmicos”, con la realización de actividades preventivas y simulacros sin dudas más eficaces que ponerse a rezar cuando la tierra tiembla.

La legisladora señalaba, además, la incompetencia de un Estado laico para consagrar milagros y el hecho de que el contenido católico de la ley del sismo le imponía el culto a los no católicos, que bien podrían preferir no perder la jornada y trabajar.

Previsiblemente, el proyecto de Guerrero perdió estado parlamentario y la “ley Vera” sigue más firme que, por caso, los ladrillos y adobes de múltiples templos católicos que aguardan, no ya un sismo, sino las réplicas del paso de un vehículo para venirse abajo. Con el criterio de Vera y del Obispado, habría que meterle un feriado por cada día que pasa sin que un cascote de San Francisco le caiga encima a algún transeúnte.

Nótese que el día no laborable implica costos adicionales o pérdidas para el comercio y la producción y ni siquiera tiene la ventaja de promover el turismo como los feriados nacionales que acomodan para armar fines de semana extralargos.

Para lo único que sirve es para que la Iglesia se autocelebre como mediadora ante la Virgen del Valle, con misa, procesión y espectáculos que vaya a saber quién paga. Eso de la coordinación obligatoria de los actos conmemorativos con el Obispado deja demasiado espacio a los proverbiales mangazos eclesiásticos.

Por supuesto, cada quien es dueño de atribuir la suerte que tuvo el día del sismo a lo que se le antoje, y el culto a la Virgen del Valle, mayoritario en Catamarca, merece total respeto. Los devotos pueden perfectamente agradecer a la Madre del Valle sin tantas milongas.

Lo que no merece tanto respeto es que se ordenen celebraciones arbitrarias sin considerar el impacto que tienen. n

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