martes 23 de julio de 2024
Cara y Cruz

Rehenes de Karina y Javier

La familia municipal capitalina está entrampada en las desatinadas estrategias del SOEM comandado por Walter Arévalo a través de Luis Álamo. Las pretensiones extremistas de la dupla impiden celebrar el acuerdo para implementar un aumento del 25% que llevaría el sueldo mínimo de los agentes municipales por encima de $500.000, con un bono de $60.000.

La reunión para oficializar el incremento fracasó ayer porque la conducción del SOEM exige que el municipio retrotraiga los descuentos por los días no trabajados a raíz del paro por tiempo indeterminado, que se aproxima a cumplir un mes.

El número de los afectados por esta disposición es indicio del escaso consenso que la medida de fuerza tiene: alrededor de 900 empleados de planta de un universo por encima de los 4.500 y 700 becados de 5.000. Significa que solo el 16% de los trabajadores municipales adhirió al paro.

El 84% restante no puede acceder a un incremento que completaría 65% en el año debido a la intransigencia de Arévalo y Álamo. Esta circunstancia evidente ha estimulado la inventiva de los perjudicados, que advierten en el vínculo de los sindicalistas similitudes con la simbiótica relación que tienen los hermanos Milei. Los llaman Karina y Javier.

Las semejanzas no acaban en el amor fraternal. También es difícil encontrar algún vestigio de racionalidad en las desmesuras.

Sumados a las encendidas catilinarias del binomio, los incidentes que se sucedieron desde mediados del mes pasado, que incluyen marchas, micropiquetes y el acampe frente al Palacio Municipal, podrían diluir en la memoria las características absurdas que tuvo el inicio de las hostilidades.

En la primera reunión para iniciar las tratativas, el SOEM pidió un aumento del 50% en una sola cuota y convocó al día siguiente al paro por tiempo indeterminado sin esperar la contrapropuesta.

Esta incomprensible conducta fue el primer indicio de que comenzaba una saga signada por los dislates, pues interrumpía una relación entre el gremio y el Ejecutivo que venía armónica, con paritarias frecuentes para ir acomodando los salarios a la evolución inflacionaria.

Además, el sorpresivo paro se convocaba cuando los municipales acababan de cobrar un incremento del 15%, última cuota del 40 pactado en marzo.

El Municipio no apeló al tradicional instrumento de la conciliación obligatoria y tampoco avanzó en planteos para que la medida de fuerza fuera declarada ilegal, con la esperanza de que Arévalo y Álamo reflexionaran.

Como el impacto del paro en la prestación de los servicios municipales fue prácticamente nulo, el comando sindical se vio obligado a hacer reiteradas manifestaciones y aplicar micropiquetes, herramientas de visibilización a la que agregaron el acampe.

Como resultado de estas maniobras, los municipales capitalinos son los únicos agentes públicos de la provincia que no cobraron con aumento este mes, si se exceptúa a los docentes de la comuna que aceptaron sin tantas milongas el 25%.

El aumento que ayer rechazó de hecho el SOEM incluía pagar la primera cuota por planilla complementaria para hacer entrar los sueldos de mayo.

El porcentaje propuesto por la comuna está siete puntos por encima de la paritaria provincial, en la que el mínimo quedó en $428.800, muy por debajo de los más de $500.000 que alcanzarían los municipales, con una dato adicional: la Capital está entre los cinco municipios con mejores salarios del país.

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