domingo 26 de mayo de 2024
Editorial

Reforma impositiva para acentuar la tendencia regresiva

Medidas propuestas por el gobierno nacional corroboran que la política impositiva que se estudia implementar tiende a acentuar la tendencia regresiva que es inherente al sistema argentino. Los impuestos regresivos son, como se sabe, los que favorecen la inequidad, pues pagan, proporcionalmente, menos que los que más tienen y más los que menos tienen. O, en todo caso, pagan lo mismo, como el caso del Impuesto al Valor Agregado. Los impuestos progresivos, en cambio, son aquellos que se cobran en mayor proporción cuanto mayor sea la capacidad económica de los contribuyentes. En este caso, tienden a buscar equidad, pues pagan más los sectores ricos que los pobres.

El gobierno de Javier Milei ha elaborado un borrador de reforma tributaria que deberá ser tratado en el Congreso de la Nación. Esa iniciativa contempla que los monotributistas de las categorías más bajas paguen más. Por ejemplo, quien esté inscripto en la categoría C (el que factura hasta $350.000 por mes) va a pagar $26.600, un 70% más que lo que paga hasta ahora. Al mismo tiempo, se eliminan los beneficios que contemplaba el monotributo social.

Paralelamente, se impulsa que los sectores que concentran la mayor parte de la riqueza en la Argentina (o incluso fuera de ella) paguen menos en concepto de impuesto a los Bienes Personales. Dos ejemplos de regresión impositiva: pobres que tributarán más si el proyecto prospera, y ricos que pagarán menos.

El Impuesto a los Bienes Personales es en sí mismo progresivo. Se aplica sobre los bienes que posea el contribuyente situado en el país y, según el caso, en el exterior. Pero si el mínimo no imponible –es decir, el monto a partir del que se empieza a cobrar el impuesto- sube exageradamente y además se bajan las alícuotas, el cambio es regresivo. En el caso de la reforma impulsada por el Gobierno nacional, el mínimo no imponible sube alrededor del 1000% y además se crea un régimen especial que limita los impuestos patrimoniales –todos ellos progresivos- por los próximos 16 años. Quienes paguen este año el impuesto correspondiente al periodo fiscal 2023/27 van a tener estabilidad fiscal hasta 2038.

Los expertos coinciden en que, si prospera la reforma que impulsa Milei, mientras los monotributistas de las más bajas categorías pagarán más de lo que vienen pagando hasta el momento, la recaudación del Impuesto a las Bienes Personales, que grava a las personas más ricas de la Argentina, se reducirá a una tercera parte.

Una reforma integral y progresiva del sistema tributario es una de las deudas que tiene la democracia argentina. Promesa de todas las gestiones, se avanza sin embargo en reformas parciales, parches a un sistema complejo y poco práctico. La reforma debe realizarse, pero será equitativa y viable si es progresiva y no un instrumento más para consolidar un sistema que promueve desigualdades, muchas de ellas intolerables.

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