jueves 13 de junio de 2024
Cara y Cruz

Referencia reveladora

El acuerdo salarial que el Gobierno cerró ayer con los gremios marca una referencia para destrabar el conflicto en la...

El acuerdo salarial que el Gobierno cerró ayer con los gremios marca una referencia para destrabar el conflicto en la Municipalidad de la Capital al mismo tiempo que deja expuesta la, como mínimo, desatinada conducta de la conducción del SOEM.

Los estatales provinciales cobrarán un incremento del 18% con los haberes de mayo, más dos bonos de 50.000. Los $100.000 de los dos bonos se incorporarán al sueldo como adicional a partir de julio y los aumentos a partir de ese mes se aplicarán conforme a la inflación. El salario mínimo fue fijado en $424.800.

El SOEM exigió un aumento del 50% en un solo pago y cortó el diálogo de inmediato con la convocatoria a un paro por tiempo indeterminado en el marco del cual realizará hoy la segunda movilización.

El gremio conducido por Luis Álamo se ve obligado a sostener las manifestaciones para visibilizar una medida de fuerza que tuvo efectos prácticamente nulos en la prestación de los servicios municipales. Esto obedece a la muy baja adhesión de la familia municipal, que no alcanza a entender los motivos que llevaron a extremar una protesta en la que reapareció la controvertida figura del exsecretario general Walter Arévalo.

El municipio capitalino completó este mes el aumento del 40% que había pactado con el SOEM en marzo. El acta de la paritaria contemplaba una renegociación que no llegó a desarrollarse porque el sindicato la abandonó para pasar a la ofensiva tras la primera reunión.

Incomprensible y, para las autoridades municipales, inadmisible. El municipio desistió del tradicional pedido de conciliación obligatoria y condicionó el reinicio de las tratativas a que se levante el paro. Tiene pisado un planteo para pedir la ilegalidad ante la Dirección de Inspección Laboral.

El acuerdo provincial abre una oportunidad para distender la pelea.

La intransigencia del SOEM demora el acuerdo y, por consiguiente, el aumento que el municipio está dispuesto a otorgar en cuanto las relaciones se encarrilen en términos más razonables, considerando los indicadores económicos generales del país.

La cifra aceptada por los gremios provinciales es indicativa de lo desmesurado del reclamo del SOEM: 18%, 32 puntos por debajo de las pretensiones de los sindicalistas municipales, cuando la inflación de abril fue del 8,8%.

En la Capital, además, el municipal que recién ingresa cobra alrededor de $410.000, sin bonos. Apenas por debajo del mínimo provincial a partir de este mes, para llegar al cual se contabiliza el bono. Y está el sistema de pase a planta permanente automático de los contratados que cumplen diez años en tal condición.

Con la referencia provincial ya oficializada, la continuidad del paro entraría de lleno en el terreno del absurdo, un encaprichamiento tras del cual no sería descabellado suponer que hay otras intenciones.

También se mejoran las condiciones para que el municipio avance con la declaración de ilegalidad, elemento que tal vez le convendría considerar a Álamo más allá de la influencia que pueda ejercer sobre él Arévalo, quien en 2019 recibió a Gustavo Saadi con un paro ya en marcha.

En términos generales, aquella disputa terminó mal para el SOEM, que quedó institucionalmente enredado en la agresiva mecánica de chantaje a la que lo sometía Arévalo. La celebridad que alcanzó a fuerza de desmesuras el exsecretario general no le sirvió de nada dos años después, cuando intentó ser electo concejal y no alcanzó a cosechar los votos mínimos para entrar en el reparto. Una muestra de los espejismos que suele generar la megalomanía para autojustificarse.

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