domingo 3 de mayo de 2026
Declararon los últimos testigos

Recta final en el juicio contra la banda narco interprovincial

El lunes serán los alegatos. Declararon tres gendarmes que participaron en las escuchas telefónicas.

Con la declaración de cinco testigos finalizó la ronda de testimonios en el marco de la causa contra diecisiete acusados de integrar una organización narco con miembros de diferentes provincias. El debate pasó a un cuarto intermedio hasta el próximo lunes, cuando comenzarán los alegatos.

Uno de los testimonios más importantes de la jornada fue la del gendarme Franco Ibáñez, quien tuvo una participación activa en la investigación de la causa. El testigo expresó que participó en las escuchas telefónicas durante la investigación realizada a Mario Rolón, el dueño de un taller mecánico y la punta del ovillo en la causa. De las intervenciones surgieron los nombres de su hermano Ernesto y Jonathan “Chichilo” Ríos, según mencionó el gendarme.

“Se comunicaron con diversas personas para obtener estupefacientes de diferentes provincias: Tucumán, Santiago, La Rioja. Ellos sí trabajaban en la distribución, en el narcomenudeo”, acotó el testigo.

Mencionó que Rolón se contactaba con Sebastián “Chami” Díaz, quien a su vez “trabajaba” con Vázquez de La Banda, Santiago del Estero. “Chami” está detenido cumpliendo una condena y su causa fue desglosada de este expediente.

De las escuchas surgió, según el testimonio de Ibáñez, que Vázquez le vendía a Díaz y éste a su vez, a Rolón. También mencionó que en las comunicaciones hablaban de “paquetes” y pedía “lechones”.

La pista condujo al tucumano Domingo Caro, quien era el proveedor de Vázquez. De las escuchas a Caro surgieron las participaciones de su pareja Ada Sase Muñoz Oblitas, Gustavo Cattania y Roberto Leirman.

El último testimonio que se escuchó fue del oficial Hugo Romero, quien era miembro de la Dirección Drogas Peligrosas y estuvo desde el principio de la investigación, en el 2018. Señaló que una “fuente confidencial” aportó el dato que Rolón se dedicaba a la venta de drogas. “Era una causa compleja por el modus operandi. Rolón pactaba todo por teléfono, era muy precavido”, añadió.

Alan Cuevas fue el primero que declaró. La declaración de abono –al ser hijo no puede declarar en contra de su padre– se limitó a describir la operación con una camioneta que le iba a vender a Eva Portillo. Comentó que la mujer le había ofrecido un VW Bora y dinero pero que él no aceptó porque no le convenía el tipo de auto. Dijo que luego se comunicó nuevamente para ofrecerle como parte de pago una casa que tenía en las Termas de Río Hondo.

“Mi papá, que trabajaba con lo del turismo, me dijo que la casa podía servirnos. Él estaba trabajando con eso con un amigo en Santa Fe”, dijo. Finalmente la venta de la camioneta se concretó. Su padre acompañó a Portillo para ver la propiedad y fueron en la camioneta, que era conducida por el nieto de Portillo, Alex López, uno de los ahora imputados.

“Estaba muy interesada en la camioneta porque dijo que era un regalo para el nieto”, agregó Cuevas.

El joven comentó que luego se enteró de que su padre estaba arrestado y que viajó desde Buenos Aires a Catamarca para interiorizarse. “Acá estamos 4 años después para tratar de esclarecer este asunto”.n

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