El sábado pasado se llevó adelante una visita guiada en el cementerio municipal “Fray Mamerto Esquiú”, ubicado al sur de la ciudad Capital. Esta es una propuesta organizada por la Dirección de Patrimonio Cultural y Museos, en coordinación con la Dirección de Cultura de la Municipalidad de la Capital para ver, conocer y poner en valor el patrimonio funerario local.
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Recorrido histórico y patrimonial por el cementerio
La propuesta permitió ver, conocer y poner en valor el patrimonio funerario local a través de un recorrido.
La visita duró alrededor de una hora y fue guiada por Alejandra Monjes, licenciada en Arqueología y diplomada en Estudios de la Muerte y Cementerios, quien relató a los presentes la historia del cementerio, el cual fue inaugurado el 9 de julio de 1880 por el entonces gobernador Joaquín Acuña, diseñado en su fachada por el arquitecto Luis Caravati con una arquitectura italianizante y nombrado en honor a Fray Mamerto Esquiú ya que estaba previsto que fuera bendecido por él, pero falleció unos meses antes de poder hacerlo.
Dentro de los diferentes tipos de estructuras Monjes identificó, de acuerdo al tamaño y a la utilidad que tiene cada una, en relación con las características que son consideradas para catalogarlas: tumba en tierra, mausoleos, mausoleo de las sociedades migrantes y nichos (lo que se utiliza actualmente).
El recorrido se inició por la calle principal de la necrópolis, donde se puede apreciar el mausoleo de Adolfo Mercado y de su familia, realizado en mármol y granito negro. Ubicado en frente se encuentra una imponente escultura de un ángel construida en mármol de carrara por el escultor Achille Canessa a pedido de Benigno Castro.
A medida que se avanzaba en el circuito se podía identificar los diferentes estilos arquitectónicos de las estructuras funerarias como el mausoleo de Joaquín Acuña, que responde a un estilo de arquitectura neogótica, el único en el cementerio; el mausoleo de Octaviano Navarro, declarado Monumento Histórico Nacional en 1947, y el mausoleo de la familia D’Agostini con una arquitectura moderna y el único reconstruido en el sector original.
En la calle principal además se encuentra la tumba en tierra de Antonio Taire, un joven estudiante asesinado que fue presidente de su centro de estudiantes y dirigía un diario de la época. Su tumba es visitada a diario por estudiantes que piden su intersección para aprobar los exámenes.
Luego, la caminata avanzó hacia las etapas de ampliación del cementerio donde se pueden observar los nichos en formas de galería vertical que poseen una serie de simbología diferente a la parte original.
Dentro de los monumentos más destacados se pudo observar el que contiene los restos reducidos de Felipe Varela, donde la especialista hizo referencia al proceso de extradición de los restos del caudillo catamarqueño que se encontraban en el cementerio de Nantoco, en el vecino país de Chile.
El recorrido finalizó en la memoriabilia, un mural construido como un espacio de memoria para que las personas puedan colocar una foto del familiar fallecido.