El abordaje exitoso del drama del narcotráfico exige mucho más que la famosa saturación de efectivos de seguridad en la ciudad de Rosario. Saturación bastante modesta, por otra parte, según los anuncios oficiales del Ministerio de Seguridad: los 450 efectivos federales enviados a la ciudad santafesina alcanzarán apenas para patrullar tres barrios. Para que se tenga una idea, solo para custodiar el partido del clásico del fútbol de esa ciudad se utilizaron hace algunas semanas casi 700.
Al fenómeno narco se lo ataca en territorio pero es imprescindible también atacar la pata económica, es decir, el financiamiento y el lavado de dinero del negocio delictivo. El aspecto de los narcos que actúan en territorio es muy diferente del de los narcos que facilitan el movimiento económico. Estos últimos muchas veces utilizan traje y corbata, y son expertos en lavado de dinero.
El blanqueo de capitales que propiciaron todos los últimos gobiernos busca recuperar divisas, pero también es un modo de legalizar dinero proveniente del delito, como el narcotráfico o la trata de personas. Milei va más allá, pues al promover la completa desregulación financiera y eventualmente la dolarización de la economía facilitaría enormemente el movimiento con escasos controles del dinero sucio.
Las cuevas financieras que tienen como función más visible vender divisas por izquierda, cumplen un rol también importante para inyectar en el circuito financiero el dinero negro. También se blanquea, sostienen los expertos, a través de operaciones inmobiliarias que no se investigan debidamente.
Un problema adicional es que hay fuertes sospechas de que muchos de los que actúan como agentes financieros del negocio del tráfico de drogas, también son aportantes para las campañas de los partidos políticos.
Ayer, el Gobierno nacional anunció la creación de una “unidad antimafia” para combatir el crimen organizado. La nueva unidad contará con un Grupo Especial de Investigaciones Antimafia (GEIA) y una Mesa de Evaluación de la Criminalidad Organizada de la Acción Mafiosa (MECOAM) a fin de “fortalecer las acciones y estrategias de prevención e investigación”. No se especificó, sin embargo, cómo será el abordaje de la investigación del financiamiento del narcotráfico y de los mecanismos de lavado de dinero.
Más apropiado para ser el envío al Congreso de una ley antimafia, que tipifica una nueva modalidad de persecución penal sobre el crimen organizado, tomando los crímenes de bandas y adjudicándoselos a todos sus integrantes. Allí podrían empezar a develarse todos los eslabones de la cadena del narcotráfico. Es de esperar que cuando aparezcan “peces gordos” del mundo de las finanzas y de la política, que no aparecen visibilizados como “Los Monos” o “los Alvarado”, sino como exitosos modelos de negocios o de la dirigencia política, el ímpetu investigativo no amaine.