Ante todo, aclaro que no soy licenciado en Geografía ni meteorólogo, ni ingeniero hidráulico ni nada de esas profesiones, solo soy un ciudadano común y silvestre (un culillo, diría mi abuela) preocupado por como viene pintando el cambio climático y los desastres que se produjeron en varios puntos del país.
- El Ancasti >
- Edición Impresa >
- Opinión >
QUE CATAMARCA NO SEA BAHÍA BLANCA... No es un título amarillo ni alarmista
Algunos datos a tener en cuenta
Ya sabemos que Catamarca es una provincia donde más del 70% de su territorio es montañoso y, por lo tanto, tiene ríos… de montaña. San Fernando del Valle está en el mal llamado “valle central”, pues ¿valle central en referencia o relación a qué? Central es algo perteneciente o relativo al centro, o que está en el centro físico, céntrico, centrado, intermedio, medio, medianero o equidistante.
Nada de eso es San Fernando del Valle, pues si echamos una mirada macro sobre Catamarca, vemos que es periférico, ubicado en el borde E y S de la provincia, no es grande y está en unos conos de deyección que corren de N a S y de E a O.
Valle central podría ser el bolsón de Pipanaco, hoy identificado como salar que tiene unos 10.000 km2 (100 de E a O y 100 de N a S).
El nuestro es una especie de triángulo con su base hacia el S, tiene unos 26 km en su eje E-O y unos 20 km N-S, aproximadamente unos 520 km2, allí está la ciudad Capital, rodeada por cordones montañosos importantes que corren de N a S, El Alto-Ancasti al E de unos 1.700 msnm, el Ambato al O de unos 4.200 msnm, hacia el N cordones menores de entre 1.000 y 1.500 msnm que al bajar a la ciudad, prácticamente desaparecen.
En 1683 empezaron nuestros problemas
Don Fernando de Mendoza y Mate de Luna puede haber sido un buen militar español, pero para elegir donde fundar una ciudad… un desastre.
Fundó a nuestra ciudad, casi por capricho o conveniencia ($$$, ya existían estas cuestiones en esas épocas) en la ladera oriental del Ambato.
Digamos que no es el lugar indicado para fundar una ciudad.
Actualmente la parte alta habitada de la ciudad está a unos 670 m, la plaza principal a unos 529 m y el río del Valle, principal curso de agua permanente del valle a unos 500 m, tomando como eje una línea trazada al S de la calle San Martín.
Desde el sector Oeste (parte alta) hasta el cauce del arroyo Huariñan (Fariñango) hay una distancia aproximada de 5,5 km y desde éste al río del Valle, 1, 6 km, por tanto, tiene un ancho de 7 km.
Si tenemos en cuenta que este arroyo es el receptor de toda el agua en gran parte de la ciudad (hacia el S la recoge el río Del Valle), quiere decir que el desnivel a lo largo de 5,5 km es de ¡165 m!
Los entendidos dicen que el valle central es una gran depresión tectónica, pero no olvidemos que estamos asentados, rodeados diría yo, por tres conos de deyección (conos aluviales) principales: uno del O (quebrada de El Tala) y dos al N que corren a ambos lados de las Sierras del Gracián, que se mete como una cuña entre el Ambato y El Alto-Ancasti.
En catamarcano básico quiere decir que nuestra ciudad está sobre el curso natural y original de las descargas de grandes aguas.
Viene la creciente
Al tener un clima árido de sierras y bolsones, el régimen de lluvias anual es de aproximadamente 450 mm que se concentran en la época estival, no obstante, se registró en 1999 un año lluvioso con 760 mm.
En una lluvia “normal” caen unos 15 mm y en una lluvia “grande” o “fuerte” unos 80 mm; cuando eso ocurre se inunda toda la parte baja de la ciudad, debido a que, al ser suelos de grano arenoso, hay mucho material fino de arrastre que va bloqueando los exiguos desagües existentes.
A título de ejemplo digo que, si se superan los 90 mm en una lluvia, Valle Chico estaría en gravísimos problemas porque nuestro gobernador cometió el mismo error que don Fernando de Mendoza y Mate de Luna (aunque dicen que por los mismos motivos): construir un mega barrio en el único lugar donde no se lo debía construir, pues está en el medio de un cono aluvial y para colmo al otro lado del río.
En los primeros años de la carrera de Arquitectura se enseña un ejemplo muy elemental, claro y que sirve para aplicarlo en este caso: nos enseñaban que para saber el diámetro del caño de desagüe pluvial de un techo hay que calcular los m2 de la superficie del techo.
Esa proporcionalidad difícilmente se cumpla con los desagües existentes, pues en nuestra ciudad tenemos una superficie -agravada por la inclinación- de unos 500 km2 a vuelo de pájaro. Veamos un ejemplo: el canal de desagüe más importante y único es el de la av. Mariano Moreno -con insuficiencias en las bocas de descarga- que solo tiene 750 m de largo para recoger el agua de un plano inclinado de ¡2,50km2! (Illia al N, Mariano Moreno al E, Samuel Molina y Pero de Maidana al S y Juan Pablo Segundo al O).
El resto de la ciudad solo cuenta con una red de bocas de tormentas o sumideros que recorren toda la ciudad de O a E y desembocan en el cauce del arroyo Huariñan (Fariñango) y luego en el río Del Valle.
Tres razones
Pero, si llega una tormenta fuerte como puede ocurrir en una zona montañosa como ésta, estaremos en gravísimos problemas por estas razones:
1- En el O, el cono de deyección “de la quebrada”, que agrupa las aguas de toda la ladera de E del Ambato, se encajona en el río El Tala y desborda a la altura de Las Rejas transformando a la av. Ocampo y calles paralelas en furiosos ríos de montaña que bajan hacia el centro de la ciudad. A partir de allí se presentan dos agravantes:
- Hacia el N, al prolongar la av. Illia hacia el O para llegar al dique El Jumeal, los genios de VP o de la Municipalidad, taparon los cursos naturales aliviadores o de descarga que aligeran las escorrentías hacia el N.
- Hacia el S, El Tala direcciona sus aguas hacia el río Ongolí que también recibe las descargas de las lomadas que bajan del O. Este río tiene también sus canales de descarga o aliviadores naturales que por gravedad se dirigen hacia el E, pero… todos fueron tapados por la descontrolada e irracional urbanización llevada a cabo.
2- En el NO, el cono de deyección de Choya-La Gruta-La Aguada, hoy con cursos de agua ya secos, lanzaría sus aguas hacia la zona baja de la ciudad, de manera descontrolada, pues todos los cursos de agua temporarios que lo van cortando de O a E también fueron tapados por la irracional urbanización llevada a cabo, lo que haría colapsar a los arroyos La Florida y Huariñan (Fariñango).
3- En el NE, el cono de deyección de Las Chacras (llamémoslo así para ubicarlo) volcaría sus aguas en el cauce del río Del Valle y más al S al arroyo Huariñan, haciéndolos colapsar.
Si estas tres razones se cumplen en una gran tormenta de verano, estaremos en problemas muy serios.
La avenida Ocampo, antiguamente, era un curso de agua importante (la prueba está en el barrio Villa Cubas: la gran cantidad de cantos rodados por el arrastre, que existían antes de la pavimentación de sus calles).
Las grandes inundaciones producidas en Bahía Blanca, Rafaela, Comodoro Rivadavia y otras, son producidas por colmatación sus de ríos de llanura, es decir avanzan lentamente; en cambio en la ciudad de Catamarca, al ser ríos de montaña descienden de manera abrupta, violenta, con gran cantidad de material de arrastre y por los desniveles, van concentrando las corrientes de las aguas superficiales.
La situación de nuestra ciudad, en consecuencia, no es la mejor. ¿Qué hacer entonces?
Teniendo en cuenta los desastres que está causando el cambio climático, y los que vendrán, debemos hacer obras acordes a la realidad, situación, topografía, etc.
Ya pasó el verano y el peligro de las tormentas grandes, ahora tenemos tiempo hasta diciembre/25 para estudiar seriamente el tema, proyectar, planificar modificaciones, nuevas obras y empezar a ejecutarlas de inmediato.
No debemos olvidar que somos montañeses, hombres y mujeres que vivimos en las montañas y debemos comportarnos y actuar como tales (ver “La furia del Ambato: cuando el río ruge...” Diario El Ancasti del 14.02.24).
La naturaleza no traiciona, siempre avisa antes.
NEGRO AROCA
Docente, montañista, escritor, guía y experto en turismo.