lunes 8 de abril de 2024
Cara y Cruz

Punto para la incompetencia

El crédito de 60 millones de pesos que el Gobierno le dio a la Municipalidad de Fiambalá para reactivar la bodega “La Indómita” encierra una contradicción que sería saludable explicar, al margen de la porfía en apostar por fracasos garantizados.

La historia de “la Indómita” es similar a la de Agroindustrias Pomán, fundada por el intendente de Pomán Francisco Gordillo en 2018, con un préstamo de 23 millones de pesos que le dio la Provincia a través de AICAT para adquirir las instalaciones que tenía en el distrito la empresa privada Vanoli.

Aunque en algún momento AICAT le aceptó abonar en especie, con aceitunas, Agroindustrias Pomán nunca consiguió pagar el préstamo con su producción y terminó convirtiéndose en un agujero negro que demanda permanentes aportes del Tesoro Provincial para cubrir sus costos de funcionamiento.

“La Indómita” fue habilitada con la habitual parafernalia publicitaria en 2021 como mostera, con un aporte de 70 millones de pesos de la litífera Zijin Minin. Un año después, la entonces intendenta Roxana Paulón anunció que extendería su actividad a la producción de vinos y que la primera exportación sería de 50 mil botellas a China.

Cuando Paulón dejó la intendencia, derrotada por el radical Raúl Úsqueda, no había vino ni mosto y la bodega estaba en pésimas condiciones y debía $500 mil al Instituto Nacional de Vitivinicultura, que la había multado por funcionar sin autorización.

Úsqueda denunció un vaciamiento. Advirtió que poner la planta en funcionamiento demandaría una inversión de más de 70 millones de pesos para reponer equipos faltantes y reparar los que estaban en mal estado.

La novedad angustió a los productores vitícolas de la zona, que vendían la uva a precio subsidiado.

El municipio, ya a cargo de Úsqueda, informó que se encontraba “en la búsqueda de los proveedores que ayudará a que los productores del distrito puedan comercializar la uva al mejor precio posible, sin olvidar que de los supuestos ingresos de comercialización y de inclusive de la supuesta exportación no existe ni un solo centavo”.

“El jefe comunal está gestionando ante las autoridades que corresponden y buscando los inversores necesarios para dar solución a la problemática”, aseguró el secretario de Producción, Ramón Reales.

El inversor apareció al fin: es el Estado provincial, que pese a los ajustes y acechanzas financieras pondrá 60 millones de pesos.

¿Qué le hace suponer al Gobierno que “La Indómita” tendrá ahora mejores resultados que antes?

Es una pregunta que convendría, pues el cambio más importante que se ha producido desde su inauguración es el de las autoridades municipales.

De no mediar aclaraciones, debe concluirse que el Gobierno espera de Úsqueda una solvencia gerencial superior a la de Roxana Paulón, más aún si se consideran las inciertas condiciones económicas y financieras que atraviesa el país, bajo las cuales parecería más prudente aguardar a que despeje el panorama antes de largarse a fondear aventuras estado-empresariales.

Y si tanto confía el Gobierno en el éxito de la bodega, sería necesario que Paulón explique por qué la dejó caer al punto de requerir la nueva inyección financiera millonaria para ver si en esta oportunidad el proyecto funciona.

De acuerdo al relato de Úsqueda, los 60 millones de pesos se requieren por culpa de la, en el mejor de los casos, inoperancia de la gestión Paulón.

Si el intendente miente, no se entiende por qué el Estado le resuelve el entuerto.

Si no miente, es peor. No solo Paulón no dio explicaciones plausibles por el desastre de “La Indómita”, que bien podría ser un fraude: el Gobierno la premió con un punto índice 2,20, apenas por debajo de lo que cobra un ministro -2,40-, que comenzó a embuchar apenas dejó la poltrona de intendenta.

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