miércoles 22 de junio de 2022

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Editorial

Potencia transformadora

Pese a sus reconocidos beneficios para el medio ambiente e incluso para la economía...

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21 de mayo de 2022 - 00:15

Pese a sus reconocidos beneficios para el medio ambiente e incluso para la economía, la separación y el reciclado de los residuos no son prácticas del todo instaladas en la Argentina y mucho menos en Catamarca. Se trata de iniciativas individuales, institucionales o colectivas, pero siempre aisladas, sin la escala necesaria para que el impacto beneficioso sea todavía importante, salvo en algunas grandes ciudades del país.

Para tener una idea aproximada del potencial aún no aprovechado, en ocasión de celebrarse esta semana el Día Mundial del Reciclaje, organizaciones ambientalistas señalaron que en la Argentina más de la mitad de los residuos domiciliarios pueden recuperarse apelando a lo que se denomina “las tres r”: reducir, reusar y reciclar.

El cambio, se entiende, no es sencillo. Implica una transformación incluso de índole cultural, pues requiere abandonar progresivamente un modelo de consumo compulsivo y en el que todo -o casi todo- se desecha. El primer paso hacia un nuevo modelo en el que se recicle todo lo que se pueda reciclar es separar los residuos orgánicos de los que contienen materiales que se pueden recuperar y reutilizar.

Las acciones de separación, impulsadas por los propios municipios o asociaciones civiles no son todavía masivas. Y no tienen ninguna utilidad si luego, en la recolección domiciliaria de los residuos, se tiran todos juntos en el camión recolector. La separación se hace, entonces, en la planta de tratamiento por grupos que se dedican al reciclado.

El Punto Giro (Gestión Integral de Residuos desde el Origen), dispuesto por la Municipalidad de San Fernando del Valle de Catamarca, un predio enclavado cerca del Predio Ferial, que recibe de particulares que van en sus propios vehículos los residuos separados es una buena iniciativa, pero absolutamente insuficiente. Se anuncia la instalación de otros puntos similares, pero no se construyeron hasta el momento. Y la operación demanda un esfuerzo de los ciudadanos de trasladarse hasta el lugar llevando la basura por ellos generados que, en realidad, muy pocos hacen. Deberían pensarse estrategias que alienten a que esa separación se practique de un modo masivo en cada barrio de la ciudad.

Resulta de suma importancia concientizar sobre la importancia del reciclado desde la educación temprana. Las escuelas vienen incrementando las actividades en ese sentido, pero aún falta. La realización de talleres de educación ambiental, donde las chicas y los chicos puedan separar residuos según su naturaleza e incluso, practicar técnicas no tan complejas como el compostaje, proceso que transforma los residuos orgánicos y permite convertirlos en abono para la tierra mediante un proceso natural de oxidación, son muy eficaces a la hora de generar hábitos ambientalmente saludables.

Si bien es cierto que es mucho lo que resta por hacer, también lo es que hay avances en la conciencia respecto de la importancia del reciclado, que no deben minimizarse en su potencia transformadora.

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