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Editorial

Pluriétnica y multicultural

11 de octubre de 2022 - 01:05

En Argentina es feriado el 12 de octubre desde el año 1917, cuando el entonces presidente Hipólito Yrigoyen lo instituyó, vía decreto, como “Día de la Raza”. Aquella celebración se basaba en la versión hegemónica, que duró casi sin fisuras hasta fines del siglo pasado y que consideraba a la llegada de los españoles a América como “el descubrimiento” de un “nuevo mundo”, y que el proceso iniciado en 1492 y que se extendió los siglos siguientes había sido una “colonización” (por Colón) sin demasiadas controversias como no sea la oposición de algunas tribus de bárbaros.

La perspectiva del “Día de la Raza” era la europea. Los pueblos civilizados que llegan a un lugar desconocido para la cosmovisión de ese continente, donde habitan salvajes a los que hay que educar y evangelizar. A medida que se acercaban los 500 años empezó a surgir una perspectiva más realista y, lógicamente, centrada en América. El proceso no fue pacífico sino de conquista, y las tierras del continente que después fue nombrado América (por Américo Vespucio, el explorador y cosmógrafo que se percató de que las tierras a las que habían llegado no eran la India sino otro continente mucho más grande) estaban habitadas por civilizaciones con un desarrollo y organización importante, que fueron en buena parte aniquiladas. Algunos estudios consideran que la conquista de América fue el más grande genocidio de la historia, con aproximadamente 80 millones de personas pertenecientes a pueblos americanos muertas. Al genocidio debe sumársele el saqueo de los recursos naturales, que fue factor de enriquecimiento vertiginoso de varios países europeos y, lógicamente, de empobrecimiento de las civilizaciones locales.

Desde 2007, aunque se mantiene el feriado, en Argentina se dejó de celebrar el Día de la Raza, que pasó a nombrarse como Día de la Diversidad Cultural, una denominación más apropiada a la tarea revisionista emprendida. Para los pueblos originarios, sin embargo, la celebración debería ser un día antes, el 11 de octubre, al que consideran “el último día de libertad” antes de la llegada de los conquistadores.

Si bien es cierto que no hay –no tendría por qué haberla- unanimidad de criterios al analizar la historia del continente arrancando desde el día en que Colón desembarcó en una de las islas del archipiélago de las Bahamas hace ya casi 530 años, lo cierto es que hoy resulta indiscutible que América es la amalgama de una multitud de culturas, entre las que debe incluirse con énfasis las que la habitan desde hace miles de años.

A diferencia de la versión edulcorada y unilateral con la que fueron educadas muchas generaciones de argentinos, la historia previa a nuestra conformación como país debe ser problematizada y reflexionada críticamente desde la propia escuela. Se trata de una tarea ardua pero imprescindible para comprender no solamente el pasado, sino también un presente en el que los pueblos originarios procuran aun su reivindicación histórica en una nación que es pluriétnica y multicultural.

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