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Cara y Cruz

Plegarias atendidas

Cuando los dioses quieren castigarnos, decía Oscar Wilde, atienden nuestras plegarias...
24 de octubre de 2023 - 00:50

Cuando los dioses quieren castigarnos, decía Oscar Wilde, atienden nuestras plegarias. Un elemental reflejo de misericordia induce a apiadarse de Flavio Fama y Francisco Monti, los candidatos radicales catamarqueños a gobernador e intendente de la Capital. El regocijo porque se les había cumplido el deseo de que Oscar Castillo no participara del juego político se les volvió aplastante depresión al destaparse las urnas: son los mariscales de la derrota más estrepitosa que se recuerde del radicalismo local, desplazados además al humillante tercer puesto por unos libertarios debutantes.

Los dioses fueron tan atentos con ambos que hasta los privaron de la excusa clásica de achacarle el fracaso a la rasputinesca malevolencia de Castillo, que los dejó en manos de Luis Lobo Vergara y Luis Fadel.

Fama y Monti, aliados con el PRO y la Coalición Cívica, fueron los precandidatos al Congreso que en 2021 derrotaron en primarias al esquema radical puro diseñado por Castillo, que conformaban Daniel “Telchi” Ríos –acaba de perder la senaduría por Belén- y la entonces decana de la Facultad de Humanidades Patricia Breppe.

Este resultado fue interpretado como un hito histórico en el radicalismo de Catamarca. Eduardo Brizuela del Moral había muerto en ejercicio del cargo de diputado nacional. Castillo había desistido de la posibilidad de ser reelecto como senador y terminaba su ciclo parlamentario con una derrota.

Por deceso y por repliegue, las dos figuras que habían orientado al radicalismo desde la restauración democrática abrían paso a la emergencia de una nueva camada para que condujera los destinos boinablancas.

Castillo y Brizuela del Moral habían sido los protagonistas centrales de los veinte años de gobierno del FCS. Como gobernador, Castillo había logrado sortear en 2003 la amenaza del retorno peronista de la mano de Luis Barrionuevo, con lo que la alianza articulada en torno al radicalismo obtuvo 8 años de sobrevida.

Esos pergaminos, a criterio de Fama, Monti y sus seguidores, estaban ya demasiado ajados. Se requería una renovación para que la UCR recuperara la competitividad perdida y para ello la jubilación de Castillo resultaba indispensable.

El electorado catamarqueño, argüían los sucesores, era refractario a su figura. Y cuando no estaba en la lista, denunciaban, conspiraba para que los candidatos radicales perdieran.

El resultado del experimento de Fama y Monti no puede haber tenido resultados más desoladores. En sus manos, la UCR catamarqueña perdió el rol de eje de la oposición local primero, tras una interna partidaria en la que ambos cayeron a manos de Alfredo Marchioli, en la que votaron solo 10.000 personas. Luego se encumbraron como candidatos en la provincia y la Capital y armaron las listas a su antojo, para construir la más formidable de las derrotas de Juntos por el Cambio: terceros, y meterán solo cuatro diputados contra cinco de La Libertad Avanza. El Gobierno, además, se quedó con las dos bancas de diputados nacionales que se jugaban en este turno, aunque esto ya es anécdota: de no ser así, se habría llevado la de Juntos.

Tan destacable desempeño contrasta con el que tuvieron los radicales en las elecciones provinciales desdobladas, que les permitirán contar con cinco gobernadores en la etapa que se abrirá el 10 de diciembre.

¿A quién votarán Fama y Monti en el balotaje? ¿Javier Milei o Sergio Massa?

Tal vez les convenga consultarlo con Castillo y de paso hacer un poco de catarsis, reincidir incluso en los reproches por desampararlos tan abruptamente.

Sería una manera de intentar redimirse. Reflejarían el sentimiento de muchos radicales y opositores en general, que le recriminan a Castillo haber dejado a la UCR, referencia exitosa durante veinte años para un radicalismo nacional en la lona, en poder de quienes la llevaron al borde de la insignificancia.

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