edicioTal vez como nunca antes en la historia, los gobernadores del Norte Grande argentino (NOA+NEA) vienen desarrollando una tarea articulada que, más allá de las diferencias políticas que pudiesen existir entre ellos, tiene un efecto sinérgico que debe destacarse. Un grupo de cinco mandatarios de la región se encuentran en viaje comercial en Medio Oriente, y desde allí anunciaron la próxima creación de una Agencia de Inversiones y Comercio Exterior para apoyar a todos los empresarios del Norte Grande que quieran comercializar sus productos en el mundo.
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Planificar para salir al mundo
Las exportaciones argentinas vienen creciendo desde hace unos meses a un ritmo de alrededor del 35% anual. En noviembre último, según datos de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, las exportaciones alcanzaron los US$ 6.164 millones, la cifra más alta desde 2012. Pero otros datos estadísticos, en este caso provenientes del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, indican que de las cerca de 5 millones de empresas nacionales (considerando sociedades, autónomos y monotributistas) apenas 9.500 son las que realizan exportaciones. En 2006 eran más de 15.000.
Pese a que debe celebrarse el proyecto de la agencia de inversiones, las empresas, sobre todo las pequeñas y medianas, y más aun si son del norte del país, encuentras dificultades que deben superarse con medidas macroeconómicas que exceden el margen de maniobra de los gobernadores. ¿Cuáles son las principales dificultades que enfrentan los empresarios para exportar?
La falta de certezas de largo plazo es una de ellas, tal vez la más importante. Las oscilaciones del dólar, cuyo valor en relación con el peso es crucial para establecer la rentabilidad de las exportaciones, y la falta de un plan de gobierno que otorgue cierta previsibilidad son un obstáculo para planificar inversiones de emprendimientos que puedan exportar lo que producen.
Otra restricción es la primarización de los productos exportables. Para mejorar el perfil productivo es preciso agregarle valor a esos productos primarios, aun aquellos vinculados a la alimentación como son mayoritariamente los destinados a la exportación en el Norte Grande argentino.
Finalmente, dos obstáculos adicionales son la burocracia que complejiza los trámites en el comercio exterior argentino y la falta de preparación del empresariado, sobre todo el de la Pymes norteñas, para acceder a mercados extranjeros con sus productos.
Para superar estas dos últimas limitaciones una agencia de inversiones y comercio exterior articulada desde los gobiernos provinciales puede ser un aporte de valía, aún con la incertidumbre macroeconómica señalada cuya resolución se vincula más con decisiones del gobierno federal que de los subnacionales. Es claro que resulta necesario planificar para salir al mundo.
Si bien por ahora es solamente un anuncio, los avances de integración y trabajo mancomunado registrados en los últimos dos años entre los gobernadores permiten albergar esperanzas de que la iniciativa se concrete.