miércoles 1 de abril de 2026
Editorial

Peligrosa relajación

Que durante su paso por Catamarca una de las referentes de la Organización Panamericana...

Que durante su paso por Catamarca una de las referentes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) haya “implorado” a los padres que vacunen a sus hijos contra el sarampión, rubéola, paperas y poliomielitis, pone de manifiesto el grado de preocupación que existe entre las autoridades de salud, ya sean gubernamentales o de organizaciones no gubernamentales vinculadas a la temática, respecto de la caída pronunciada del porcentaje de niños que cumplen con lo establecido en el calendario obligatorio.

Marta Miller, de la OPS, mantuvo en Catamarca reuniones con integrantes del equipo de Epidemiología de la provincia para diseñar estrategias orientadas a lograr una fuerte adhesión en la provincia a la Campaña Nacional de Vacunación 2022, que se lleva a cabo hasta el 13 de noviembre en todo el país. Una de ellas es implementar la vacunación directamente en las escuelas públicas y de gestión privada.

La disminución de la cantidad de niños vacunados es generalizada y obedece a varios factores. En Catamarca el porcentaje de niños vacunados apenas llega al 41%, cuando la meta es alcanzar el 80%. Entre las causas de la caída en el porcentaje de vacunación en todo el mundo, y con gravitación también en Catamarca, pueden mencionarse la pandemia, los movimientos antivacunas y cierta relajación existente por la desaparición de algunas patologías.

La pandemia, a raíz de las restricciones a la movilidad de las personas, sobre todo en 2020 y primer semestre de 2012, fueron un obstáculo cierto para que se respetase el calendario obligatorio de vacunación. Además, con criterio lógico, la ciudadanía priorizó en materia sanitaria la prevención contra el COVID-19.

Respecto de los movimientos antivacunas, su prédica viene teniendo cierta aceptación en algunos grupos desde antes incluso de la pandemia, pese a que los argumentos expuestos por estos sectores carecen por completo de verificación científica.

Y un factor adicional que incide en la caída en los índices de vacunación es que la mayoría de las enfermedades que previenen las vacunas del calendario obligatorio no circulan en Argentina, por lo que hay también una suerte de peligrosa relajación de la ciudadanía. En efecto, hace muchos años que en Argentina no hay casos autóctonos de sarampión, rubéola y poliomielitis. Sin embargo, hay brotes de ellas en algunos países del mundo, lo que permite inferir que el peligro de reintroducción está latente.

“No entiendo cómo teniendo las herramientas para evitar que sus hijos se contagien de enfermedades graves, aún no los llevan a vacunarse; está comprobado que las vacunas salvan vidas”, señaló Miller refiriéndose a los padres que aún son remisos a llevar a sus niñas y niños a vacunar.

El éxito que tuvieron las vacunas para evitar casos graves y fallecimientos por coronavirus debe ser un argumento de peso para destacar la eficacia de las vacunas que ya llevan varias décadas inoculándose, lo que implica una seguridad mayor. Las escuelas son ámbitos privilegiados para allí mismo vacunar a los niños, pero además para desarrollar campañas de concientización que le permitan a chicos y grandes valorar el rol que cumplen en la erradicación de enfermedades que causan discapacidades, secuelas graves y hasta la muerte.n

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