miércoles 1 de abril de 2026
Editorial

Peligro en "el consultorio"

En redes sociales y servicios de mensajerías se promocionan tratamientos y medicamentos para el cuidado corporal. Ocurre en todo el país y por ende también en Catamarca. El servicio no tendría nada de irregular si es que no fuera que lo practican personas que no son profesionales de la medicina y que se desconoce si en el lugar en el que trabaja hay un coordinador médico que efectúe los controles y los seguimientos correspondientes.

Si bien algunos de los servicios que se ofrecen son inofensivos, como depilación o cremas para la piel, hay otros que a simple vista requieren de la intervención de un profesional de la medicina a los efectos de impedir efectos nocivos para la salud de los “pacientes”.

Un informe publicado por El Ancasti menciona que entre los tratamientos se ofrecen medicamentos -gotas, ampollas, pastillas y vacunas- que prometen reducir, tonificar, fortalecer, reafirmar el cuerpo o ayudar al descenso de peso. Muchas personas, obsesionadas por lograr un cuerpo que coincida con los criterios estéticos hegemónicos, no dudan en recurrir a este tipo de servicios sin que se tome la precaución más elemental: corroborar si es un profesional de la medicina el que los prescribe y les realiza el seguimiento adecuado.

Uno de los remedios que se promocionan es la liraglutida, un medicamento inyectable que promete disminuir el hambre y aumentar la sensación de saciedad. Estas inyecciones poseen la autorización correspondiente para de parte de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Pero puede ser indicada y controlada solamente por profesionales médicos.

El informe periodístico señala también la oferta de unas “lipogotas” que aceleran el metabolismo y las peptonas, que se aplican de manera subcutánea y, según se promociona, “ayudan a tonificar, levantar, fortalecer, reafirmar y aumentar la masa muscular.

También se ofrece clorofila bebible. Si bien los investigadores científicos admiten que no son tóxicas, advierten de todos modos que existen algunos posibles efectos secundarios como problemas digestivos, diarrea y heces verdes, amarillas o negras, que pueden confundirse con sangrado gastrointestinal, picazón o ardor, cuando se aplica tópicamente. Por esta razón es que debe haber, necesariamente, un control médico.

Otro tratamiento ofrecido es la yesoterapia, que si no tiene un control de un profesional competente puede producir, según los especialistas, atrofia muscular o dolores lumbares.

Deberá el Ministerio de Salud provincial arbitrar los medios para establecer los controles correspondientes para establecer si quienes ofrecen esos servicios son profesionales de la medicina o, como todo hace prever, improvisados que, como ocurría con la recordada “doctora Rímolo”, pueden poner en riesgo la salud de personas incautas que acuden a estos tratamientos por cuestiones estéticas.

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