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Cara y Cruz

Optimismo sin fundamentos

27 de abril de 2026 - 00:15

Una de las evidencias más concluyentes de que el ajuste del gasto público aplicado en los últimos dos años ha recaído con mayor intensidad sobre las provincias que sobre la Nación surge de un dato fiscal aportado en detalle por un informe: mientras en 2023 el Estado federal exhibía déficit y los estados subnacionales mostraban superávit, en la actualidad esa ecuación se ha invertido. La Nación logró ordenar sus cuentas, pero buena parte de ese saneamiento se explica por la transferencia del costo hacia las jurisdicciones provinciales, además del recorte a haberes previsionales, universidades, ciencia, sector de la discapacidad y salud pública, entre otros.

Según el estudio, que fue elaborado por la consultora Politikon Chaco, el conjunto de las provincias pasó de registrar superávit financiero a padecer déficit. Es decir, lo que antes era una administración relativamente equilibrada en términos agregados se convirtió en un cuadro de fragilidad fiscal generalizada.

Durante el primer año del gobierno libertario, las provincias ajustaron sus gastos en torno del 15%, una magnitud pocas veces observada en tan breve lapso. Aun así, en 2024 consiguieron sostener un superávit equivalente al 1,1% de sus ingresos totales. El dato revela que los gobernadores acompañaron en la práctica el objetivo oficial de reducción del déficit.

Sin embargo, ese esfuerzo no alcanzó para compensar la persistente retracción de los recursos enviados desde la administración central. Ya en 2025, la continuidad de la poda sobre los fondos federales derivó en que el conjunto de las provincias cerrara con un déficit financiero equivalente al 2,9% de sus ingresos. En Catamarca el rojo fue del 0,8%. Solo siete jurisdicciones —Córdoba, Formosa, Jujuy, Neuquén, San Juan, Santiago del Estero y Tucumán— consiguieron preservar el equilibrio de sus cuentas públicas. El resto terminó en números rojos.

La Nación logró ordenar sus cuentas, pero buena parte de ese saneamiento se explica por la transferencia del costo hacia las jurisdicciones provinciales. La Nación logró ordenar sus cuentas, pero buena parte de ese saneamiento se explica por la transferencia del costo hacia las jurisdicciones provinciales.

La situación amenaza con agravarse. Persisten las caídas en los envíos nacionales, tanto en materia de transferencias automáticas, sobre todo la coparticipación, afectada por una marcada disminución de la recaudación tributaria, como en las no automáticas. Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), las transferencias automáticas se redujeron un 6,4% en el primer trimestre de este año. Y ya se sabe que, cuando cae la actividad económica, cae la recaudación; y cuando cae la recaudación, se resienten las finanzas provinciales. La cadena causal es inexorable.

El Gobierno nacional comienza ahora a advertir el riesgo político que entraña este esquema. El ajuste concentrado en las provincias se ha traducido en conflictividad social creciente. Por esa razón, a diferencia de lo que ocurría en la primera mitad del mandato de Javier Milei, cuando predominaba una visible indiferencia frente a los reclamos provinciales, la Casa Rosada empezó a explorar mecanismos de alivio.

En ese contexto se inscriben los adelantos de coparticipación instrumentados bajo la forma de créditos a tasa subsidiada para doce jurisdicciones, entre ellas Catamarca. La medida implica reconocer que la asfixia financiera de los distritos ha dejado de ser un problema ajeno para convertirse en una amenaza para la gobernabilidad general.

El equilibrio macroeconómico es un objetivo necesario. Pero no puede sostenerse indefinidamente si se construye sobre el desequilibrio de las provincias. Se necesita, por ello, una reactivación genuina de la economía que permita recomponer la recaudación y, en consecuencia, la llegada de fondos a las arcas provinciales. El ministro Caputo ha pronosticado que los próximos dieciocho meses serán “los mejores que la Argentina haya visto en décadas”. Las proyecciones no habilitan a ese optimismo sin fundamentos.

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