jueves 26 de enero de 2023

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Editorial

Oportunidad para cambiar la tendencia

El problema recurrente de la salud pública en Catamarca en los últimos meses parecer...

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE

El problema recurrente de la salud pública en Catamarca en los últimos meses parecer ser solo el salarial de los profesionales de la salud. Las protestas por los bajos salarios han saltado de golpe a la superficie, eclipsando otros más graves y estructurales. Los problemas edilicios y de equipamiento de los centros de salud, por ejemplo. O las vastísimas regiones en el interior profundo de la provincia que carecen de médico.

La coyuntura de lo salarial es importante, pero no debe hacer perder de vista la necesidad de analizar, debatir y procurar soluciones para los problemas de fondo.

La ausencia de profesionales médicos en muchas localidades –ni hablar de los parajes más alejados- del interior es una restricción severa al derecho que tienen todos los habitantes de acceder al servicio de salud pública. Un informe recientemente elaborado por los hermanos Pedro y Martín Silberman, médicos ambos y publicado por la revista Archivos de Medicina Familiar y General, revela la desigual distribución de los médicos en el territorio nacional.

El trabajo sistematiza estadísticas públicas que señalan que en 2020 existían en la Argentina 183.475 profesionales de la medicina con matrícula activa. Es decir, en el país hay casi cuatro médicos cada 1.000 habitantes, una cifra razonable, muy parecida a la que existe en las naciones más desarrolladas. Pero a poco de analizar la distribución interna se advierten las distorsiones que surgen de un inequitativo reparto territorial. El estudio revela que un 72% de esos profesionales ejercían en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Desde esta perspectiva de análisis, se entiende por qué en 14 provincias la proporción de profesionales de la medicina cada 1.000 habitantes resultaba por debajo de la nacional.

En CABA la tasa de médicos (médicos por cada 1.000 habitantes) es de 16,54. En Catamarca, de 2,74, constituyendo la sexta tasa más baja del país.

Lo mismo ocurre hacia adentro de las provincias. Los médicos se radican en una proporción altísima en las capitales de provincia y ciudades más importantes. En Catamarca, sobre todo en el valle central y cabeceras departamentales.

Los autores del informe proponen que el Estado, que es el principal financiador del sistema de salud, “desarrolle una política activa en la radicación de profesionales en los diferentes distritos”. Eso no sucede habitualmente. En nuestra provincia, los médicos eligen precisamente los conglomerados urbanos para ejercer su profesión por falta de alicientes, económicos y de otro tipo.

La otra clave es la formación de personal médico en atención primaria de la salud, que resulta clave en regiones alejadas de las ciudades y evita el desarrollo de muchas enfermedades que terminan saturando de pacientes los centros de salud.

En Catamarca, con la próxima apertura de la carrera de medicina, se abre una nueva oportunidad para cambiar la tendencia. Pero se requiere de acuerdos entre gobierno y universidad para promocionar que los egresados se radiquen en la provincia y particularmente en aquellas localidades que no cuentan con médicos.

El diagnóstico es certero y las propuestas de solución claras. Solo hace falta implementarlas.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar