miércoles 1 de abril de 2026
Editorial

Nunca se sabe

Las causas de los dramáticos incendios forestales que afectaron en los últimos días a vastas extensiones de la provincia de Córdoba, y que recurrentemente afectan también bosques naturales de otras provincias, son variadas. Hay incendios producidos naturalmente, otros causados por la negligencia y muchos generados deliberadamente por intereses económicos que es preciso investigar exhaustivamente. Lo mismo ocurre en otros países de la región.

En Argentina las investigaciones respecto de las causas económicas de los incendios suelen no prosperar demasiado. En Brasil, por el contrario, se tiene un panorama mucho más claro: la frontera agropecuaria se va ampliando a medida que se produce la quema de los bosques naturales. El pasado 8 de septiembre, el economista y ambientalista brasileño Jean Marc Von der Weid escribió un artículo periodístico en el que señala: “La ocupación acelerada de las fronteras agrícolas por parte del agronegocio, desde la época de la dictadura militar, nos ha acostumbrado a imágenes cada vez más gigantescas de bosques y otros ecosistemas devorados por las llamas a lo largo de meses”.

En Bolivia se perdieron el año pasado tres millones de hectáreas de bosque nativo, El Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales denunció que detrás de muchos de los focos de incendio se encuentran empresarios agroindustriales. Las quemas para desmonte intentan ser controladas, pero la sequía y los fuertes vientos terminan arrasando extensiones mucho mayores que las que luego se cultivan.

Lo mismo ocurre en Paraguay. Un estudio de la organización brasileña Agro é Fogo indica que los incendios forestales y de campo en el Chaco paraguayo tienen como origen la acción humana, ya que son utilizados por el sector agrícola de forma recurrente para gestionar los pastos, basándose en la práctica de “quema controlada” de campos.

En el caso específico de Córdoba, organizaciones ecologistas y muchos de los vecinos afectados analizan que detrás de los incendios intencionales hay intereses económicos, sobre todo inmobiliarios.

La organización ambientalista cordobesa Hijos del Churqui, integrada por expertos en la problemática, sostuvo en un artículo publicado por la Agencia de Noticias Tierra Viva: “Prender fuego los bosques nativos es la manera más rápida y directa que tienen quienes pretenden que avancen los negocios inmobiliarios o agropecuarios. De hecho, estos últimos, representados por la Sociedad Rural, son los responsables de los desmontes masivos que se produjeron en Córdoba en las últimas décadas, a la cual le queda menos del cinco por ciento de bosques nativos bien conservados, y aún así insisten en que se les permita seguir desmontando”.

Pese a estas advertencias, que desde hace algunos años son recurrentes, ninguna investigación respecto de las causas avanza. Siempre es lo mismo. Se imputa a personas aisladas que solo argumentan que las mandaron a prender fuego. ¿Quiénes y por qué?, nunca se sabe.

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