jueves 22 de enero de 2026
Cara y Cruz

No es solo la economía

Los cuestionamientos opositores a la Comisión de Seguimiento y Coordinación Demográfica, creada por el Gobierno para tratar de revertir la baja de la natalidad, plantean al oficialismo el desafío concreto de evitar que el debate se malogre por dispersión.

La mayoría de las objeciones se basan en la idea de que el desplome de los índices de natalidad obedece a que las estrecheces económicas desalientan el deseo de tener hijos. Es una lógica reduccionista inconveniente para aplicar a un fenómeno tan complejo como el que la Comisión se propone abordar, pero debe considerarse que le ofrece a la oposición un extenso campo para la crítica. Llevada a extremos caricaturescos, la baja de la natalidad sería culpa del propio Gobierno que se declara afligido por ella, que además se regodea en el cinismo porque podría solucionarla con el sencillo trámite de aumentar sueldos, repartir subsidios y establecer la felicidad y la esperanza en un futuro venturoso por decreto. Con plata y estabilidad económica, la gente recuperaría el entusiasmo procreativo perdido.

Aunque el hecho de que los nacimientos se hayan reducido también en los sectores populares induzca a adoptar la explicación economicista pura, hay otros elementos que gravitan y que son virtuosos. La educación sexual integral y la mayor difusión y acceso a métodos anticonceptivos, por ejemplo, hizo caer la tasa de embarazos adolescentes en dos tercios.

En la baja de la natalidad inciden avances virtuosos, como la abrupta baja de los embarazos adolescentes no deseados En la baja de la natalidad inciden avances virtuosos, como la abrupta baja de los embarazos adolescentes no deseados

En Catamarca, el primer escarceo de la discusión se dio en el frente educativo y se topó con la clásica reticencia de los sindicatos del sector. El desplome de de la matrícula escolar aparejado a la baja de los nacimientos provoca desfasajes en el sistema educativo, que comienza a ser excesivo para la demanda. Según estimaciones oficiales, al 30% de las escuelas del país les sobran espacios y docentes a pesar de que, desde hace décadas, las escuelas son engranaje de la asistencia social con sus comedores y merenderos.

El acelerado cambio de la composición demográfica jaquea además a los sistemas de salud y previsionales, que deben atender la demanda en aumento de adultos mayores con contribuciones de una población activa en retroceso.

Si la comisión es una maniobra distractiva del gobernador Raúl Jalil o no lo dirán el tiempo y los resultados que obtenga. Tiene seis meses para hacer un diagnóstico y proponer políticas, así que no falta tanto, pero hasta que la incógnita se devele resulta indiscutible que la convergencia del proceso con el incremento de la longevidad genera problemas que irán haciéndose cada vez más arduos y requieren un análisis serio.

Según el informe que el Gobierno encargó al Consejo Federal de Inversiones, que se presentó el año pasado, la tasa de natalidad catamarqueña era en 2024 de 9,52% nacimientos por cada mil habitantes y llegaría a los 6,45% nacimientos con vida por cada mil habitantes en 2044”.

"El informe alerta sobre los problemas asociados a la disminución progresiva de la tasa de natalidad, ya que impacta directamente en la conformación y características de la población de una sociedad, generando desequilibrios en los sistemas previsionales, educativos, sanitarios y económicos que deben ser atendidos por el Estado. Estas variaciones en las tasas de natalidad no responden a una causa única, ni son fenómenos aislados, sino que son el resultado de una compleja interacción de factores sociales, económicos, culturales y de salud, que exige respuestas integrales y enfoques multidisciplinarios", consignó el Gobierno al fundamentar la Comisión Demográfica.

En esa línea, el Gobierno señaló casos de otros países que implementaron estrategias diversas que combinan incentivos económicos, políticas laborales, servicios de cuidado y medidas culturales destinadas a facilitar y fomentar la crianza y destacó que el aumento de la natalidad "requiere entornos favorables y sostenibles para el proyecto de vida familiar, incluyendo estabilidad económica, corresponsabilidad en los cuidados, servicios accesibles, perspectiva de género y confianza intergeneracional en las políticas públicas".

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