Un grupo de vecinos del Barrio San Martín y La Chacarita hicieron extensivos sus reclamos hacia la fábrica Confecat, ya que aseguran que desde hace años sufren "inconvenientes propios que acarrea una industria de esta envergadura”.
Un grupo de vecinos del Barrio San Martín y La Chacarita hicieron extensivos sus reclamos hacia la fábrica Confecat, ya que aseguran que desde hace años sufren "inconvenientes propios que acarrea una industria de esta envergadura”.
“Por tratarse de una empresa de gran crecimiento, nuestra privacidad y tranquilidad está siendo invadida por ruidos molestos, vibraciones de distinta naturaleza, estacionamiento de vehículos en lugares que obstaculizan la salida y entrada de los nuestros a los garajes particulares”, denunciaron los vecinos.
Aseguran que la fábrica se instaló en este barrio en los primeros años de la década de los 80, contando con instalaciones compuestas de un solo tinglado con frente a la Avenida Presidente Castillo, de unos 600m2 aproximadamente y, que con el transcurso del tiempo la empresa fue creciendo industrial y comercialmente, "en consecuencia, fueron invadiendo la zona urbana".
Los vecinos expresaron también que fueron ellos quienes organizaron un consorcio para mejorar las necesidades propias del barrio, "tal es así, que con el tiempo sumamos los servicios de agua, gas natural, cloacas, cordones cunetas y pavimentos.
"A nuestro criterio, Confecat nunca va a querer irse de este barrio, valiéndose de todo lo que hemos logrado con gran esfuerzo. Paulatinamente, esta empresa fue ampliando sus instalaciones, comprando propiedades a vecinos y construyendo nuevos tinglados, pasando por encima a aquellos que no estábamos de acuerdo con el avance de la fábrica".
Debido a todos estos inconvenientes provocados, los residentes solicitan que no se autorice a seguir construyendo estos grandes tinglados en el barrio, "especialmente en la cuadra ubicada entre Juan de la Vega y Castro, Gral. de la Rivera y Avenida Presidente Castillo", manifestaron.
Por último, sostuvieron que esta situación les genera hace años un gran impacto ambiental y social, "no queremos vivir en la sombra de estas construcciones, no elegimos vivir en un barrio fabril y no queremos vivir al ritmo de dicha fabrica. Somos familias trabajadoras que necesitamos un descanso reparador.
Obviamente tienen el apoyo del gobierno de turno, ya que las ordenanzas municipales no son respetadas.
Por su envergadura, este tipo de fábrica no puede seguir expandiéndose en este barrio, para ello se cuenta con un área especialmente designada para este tipo de industria como lo es El Pantanillo".
Dentro del reclamo, los vecinos del Barrio San Martín y La Chacarita, argumentan que el tránsito de la maquinaria perteneciente a la fábrica, "va y viene por las calles haciendo uso y abuso de las mismas.
Cortan las calles para sus actividades, provocando el desorden del tránsito".