martes 9 de abril de 2024
Editorial

Niñas violentadas

Cuando se habla de la proliferación de niñas casadas (chicas menores de 18 años) suele pensarse que...

Cuando se habla de la proliferación de niñas casadas (chicas menores de 18 años) suele pensarse que es un fenómeno vigente solamente en países africanos o asiáticos. Pero es también muy común en América Latina y nuestro país no escapa a la generalidad. Es más, mientras los casos disminuyen en Asia y África, eso no sucede en América del Sur, central y el Caribe.

Un informe de la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM) señala que casi el 5% (exactamente el 4,7%) de las niñas menores de 18 años en Argentina están casadas o en situación de convivencia con hombres mayores que ellas. Tal situación de matrimonio infantil, según lo que estipula la Organización de las Naciones Unidas, es una violación de los derechos humanos de las adolescentes. “El matrimonio infantil, precoz y forzado es una violación de los derechos humanos que tiene su origen en las desigualdades de género y las normas sociales y culturales discriminatorias que consideran a las mujeres y las niñas inferiores a los hombres y los niños”, sostiene la ONU.

Es que el matrimonio infantil –o la vida en pareja informal entre un hombre mayor y una adolescente- es siempre una situación forzada, ya que las chicas son muy jóvenes y no se encuentran preparadas para tomar una decisión de esas características.

El estudio de la Fundación consigna que en el país hay 132.398 adolescentes de entre 14 y 18 años que se encuentran unidas en matrimonios en registros oficiales, pero el número de casos, si se suman las uniones informales, de las que no se tienen registro, es muy superior a esa cifra.

Los casos de matrimonio infantil tienen mayor prevalencia en el Norte Grande argentino (NOA y NEA) que en el resto del territorio. Catamarca, según el informe de FEIM, no figura entre las provincias del NOA con mayor número de casos. La lista en la región la encabezan Santiago del Estero, Salta y La Rioja.

Las niñas casadas no solo son forzadas a vivir esa vida, sino que además sufren otros perjuicios que afectan de un modo extremo su calidad de vida y condicionan muy negativamente su futuro. Por ejemplo, la gran mayoría deja la escuela, tienen embarazos precoces y sufren situaciones de violencia cotidiana, en algunos casos muy graves.

La ONU sostiene que “las expectativas económicas y de salud de las niñas que contraen matrimonio son peores que las de las niñas que no se casan, lo que a la larga se transmite a sus propios hijos y socava aún más la capacidad de un país para proporcionar servicios de salud y educativos de calidad”. Y añade: “Esta práctica también puede aislar a las niñas de su familia y sus amistades, así como restringir su participación en su comunidad, de modo que su bienestar físico y psíquico se ve gravemente afectado”.

Para dejar de naturalizar estas prácticas se requiere de muchas campañas de concientización, y de educación sexual integral en las escuelas, sobre todo para niñas y adolescentes, para que entiendan los derechos que las asisten para evitar esa vida impuesta.

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