Peligro. El gobernador Jalil advirtió que una presidencia de Milei pondrá en riesgo el pago de sueldos.
Convendría saber si las transformaciones que viene experimentando Javier Milei desde que selló la alianza con Mauricio Macri se extienden al programa para las provincias que difundía por cuanto micrófono se le ponía a tiro antes del celebrado acontecimiento. Hasta que no lo desmienta, consiste en terminar con el régimen de coparticipación federal, revisar el sistema de distribución de fondos de asignación específica y acabar con las transferencias discrecionales del Tesoro Nacional.
Que derogar la coparticipación resulte trabajoso no implica que no vaya a intentarlo. Antes de la primera vuelta, por ejemplo, sus cuadros realizaron una promocionada reunión en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires en la que abordaron precisamente los mecanismos que podrían instrumentar en pos de tal objetivo.
Menos esfuerzos le demandaría restringir los giros de asignación específica y para obra pública.
Como el jefe libertario no ha dicho nada y asegura que el respaldo que le ha dado Macri es “incondicional”, cabe suponer que sus ideas al respecto son las mismas y que por lo tanto debe esperarse una fuerte restricción del flujo de fondos nacionales hacia las provincias, Catamarca entre ellas.
Esto es lo que precipitó las últimas declaraciones del gobernador Raúl Jalil, análogas a las de sus colegas Gerardo Morales, de Jujuy, y Gustavo Sáenz, de Salta: darle la lapicera mayor a Milei equivale a poner en riesgo el pago de los sueldos de la administración pública.
En realidad, lo que estaría en peligro es todo un ecosistema económico y financiero que solo puede solventarse porque los ingresos nacionales por fuera del régimen de coparticipación permiten liberar recursos provinciales y destinarlos a otros fines. ¿O con qué se financia el programa de descuentos Días de Ensueño, el apuntalamiento a la industria, los créditos a tasa diferenciada que otorgan las cajas de crédito provincial y municipal, los subsidios al transporte público y a las tarifas de los servicios?
El impacto que tendría en la actividad económica local la poda a los ingresos provinciales que Milei se propone sería tremendo. Construcción, turismo, gastronomía, hotelería, servicios en general, todo se vería afectado por la reducción del flujo de fondos nacionales. No se trata solo la coparticipación federal.
En cualquier caso, hay un interrogante que ni él ni sus seguidores, sean de primera o última hora, responden: ¿cuál es el proyecto que tiene para el interior del país?
Es información de importancia capital para que el electorado se forme un criterio de cara al balotaje.
La Libertad Avanza es un espacio construido exclusivamente sobre el culto a la personalidad de Milei. Como es su figura la que tracciona los votos, con independencia de cualquier estructura, no tiene compromisos con nadie ni le interesa asumirlos. En esta autonomía radica gran parte de su atractivo para una sociedad pauperizada, agobiada y deprimida por las frustraciones, desencantada con la política, pero al mismo tiempo abre enormes incógnitas por el destino que podrían correr distritos como Catamarca en su eventual gestión.
Su radio de acción se limita al área metropolitana, con muy esporádicas incursiones a alguna gran ciudad. No acepta entrevistas en las que puedan confrontarlo con preguntas incómodas, el pacto con Macri le ha permitido mejorar la campaña y ha dejado de exponer su costado iracundo e intolerante.
No es campaña del miedo, sino inquietud lógica frente al posicionamiento de un personaje que no ha tenido el más mínimo gesto hacia el interior, como no sea para considerarlo un gasto perfectamente prescindible, en el marco general del concepto según el cual cada uno debe arreglárselas como pueda.
Es quimérico suponer que Milei vaya a aventar las frondosas dudas que impregnan la escena con el presagio de la motosierra. Tal vez sus referentes locales, conversos incluidos, puedan hacerlo.