sábado 25 de mayo de 2024
Editorial

Metodología autoritaria

Tanto la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) como el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA)...

Tanto la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) como el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) se han pronunciado en los últimos días advirtiendo sobre la peligrosidad de las declaraciones del Presidente de la Nación contra la prensa. Javier Milei ha cuestionando duramente el trabajo del periodismo en la Argentina desde su asunción en diciembre pasado.

Pero esa actitud parece haber recrudecido. La semana pasada habló de “periodistas ensobrados”, calificó al periodismo como un espacio “corrompido, ensuciado y prostituido”, y lo acusó de ejercer la “extorsión”, la “mentira, la difamación y la calumnia”. Ayer se conoció otra entrevista en la que atacó a los medios, a los que calificó como “la peor cloaca del universo”.

ADEPA emitió un documento en el que sostuvo que “todo funcionario tiene derecho a disentir, desmentir, replicar y criticar una información u opinión publicadas. Incluso el funcionario puede sentirse agraviado y tiene derecho a defenderse. Pero debe hacerlo honrando su responsabilidad institucional”. El escrito agrega que “reemplazar esa actitud, aun firme y vehemente, por la argumentación descalificante, el ataque ad hominem, la injuria o la generalización estigmatizante de la profesión, genera un clima de hostilidad e intimidación de la labor periodística en sí”.

FOPEA, por su parte, reflexionó que “la generalización y la descalificación sistemática que se evidencia en las declaraciones del Presidente (…) constituyen una metodología autoritaria que desprecia los principios más elementales de una sociedad democrática. La descripción del comportamiento que hace el Presidente es un agravio gratuito e injustificado hacia una mayoría de periodistas que ejerce su trabajo con apego al rigor y la ética profesional”.

Un problema adicional es que a los agravios de Milei, que en ocasiones se refieren personalmente a algunos periodistas, le siguen ataques, en algunos casos coordinados, de usuarios de redes sociales que arremeten con igual o peor violencia a los señalados por el Presidente. Los casos de acoso digital pueden, en determinadas circunstancias, producir la autocensura.

La atribución de comportamientos presuntamente corruptos al periodismo en general es otro hecho grave. Si tiene conocimientos de conductas de algunos comunicadores reñidas con la ética profesional su deber es denunciarlas. La generalización es irresponsable pero además injusta.

Debe comprenderse que el disenso es consustancial a la democracia. Es deseable que existan posiciones políticas e ideológicas diferentes, y que el debate que deriven de esas controversias sirva, no para agraviar al que piensa distinto, sino para enriquecer las ideas.

Como señala el documento de FOPEA en una de sus partes, “una democracia sólida se construye sobre la base del disenso, pero siempre partiendo del respeto mutuo. Jamás desde el discurso estigmatizante e inquisidor”. Y el de ADEPA: “La hora demanda discusiones elevadas, firmes y aún vehementes, no argumentar descalificando e insultando”.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar