sábado 6 de agosto de 2022

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Editorial

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20 de abril de 2022 - 01:05

Los sucesos inesperados ponen a prueba la capacidad de las instituciones de una comunidad para dar respuestas eficaces sobre la marcha. A veces, tales sucesos se convierten en tragedia precisamente por la falta de previsión de los recursos -humanos y materiales- necesarios para hacer frente a las consecuencias que traen aparejados.

La denominada Tragedia de El Rodeo es un ejemplo de los gravísimos impactos que pueden ocasionar los episodios imprevistos cuando no hay capacidad de respuesta. Los argumentos respecto de que eventos de esa magnitud no podían ser pronosticados porque no había antecedentes en la historia de esa envergadura, que pueden ser aceptados con reservas y según los casos, ya no son válidos desde 2014, fecha en que el alud provocó la muerte de 12 personas y la destrucción de muchos bienes muebles e inmuebles.

Desde entonces se sabe que El Rodeo (lo mismo vale para Siján, en el departamento Pomán, que también sufrió los embates del tremendo fenómeno natural) no puede sino estar permanentemente alerta y preparado por si hay algún otro suceso que amenace la seguridad de las personas que se encuentran en la localidad. Y, en general, la gente supone que es así, que se aprendió la lección.

Sin embargo, un episodio menor, que no afectó a las personas y solo provocó algunos daños materiales, hace pensar que las suposiciones pueden estar equivocadas. Lo que ocurrió, tal como lo cronicó El Ancasti, fue un incendio en una vivienda de un barrio de El Rodeo. El hecho dejó al descubierto las necesidades del cuartel de Bomberos Voluntarios de la localidad ambateña: no tienen en funcionamiento actualmente un móvil propio, por lo que dependen de la policía para ser trasladados, y cuentan con una sola linterna.

Finalmente, fueron los propios vecinos los que lograron controlar las llamas y que el incendio no pase a mayores, hasta que, luego de un rato, llegaron los bomberos y terminaron la tarea con agua que extrajeron de una acequia.

La responsabilidad de estas carencias no puede recaer en los bomberos voluntarios, que hacen lo que pueden con espíritu de servicio y sacrificio con los pocos recursos de los que disponen.

El interrogante que surge es qué sucedería si se produce un evento climático severo. Y complementariamente otro: ¿Está realmente preparado El Rodeo, con los recursos necesarios, con el equipamiento adecuado para afrontar crisis de magnitud como la acaecida hace ocho años?

La memoria colectiva es poderosa y seguramente el comportamiento de las personas será de mayor prudencia, porque hay conciencia de lo sucedido. También se han diseñado protocolos de actuación ante emergencias de este tipo y los recursos humanos están más capacitados que antes de la tragedia. Pero también es imprescindible que existan los recursos materiales y equipos necesarios para que sea posible actuar lo más rápido y eficientemente posible en las tareas de rescate y asistencia a presuntas víctimas de un hecho inesperado.n

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estan obligados  a seguir con la investigacion

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