martes 27 de enero de 2026
Cara y Cruz

Máximo al mínimo

Aunque el plazo para presentar los candidatos a las internas del PJ bonaerense vence el 8 de febrero, todo indica que Máximo Kirchner no se postulará para renovar su mandato como presidente del partido y promoverá a través de La Cámpora otra figura para dar la batalla contra las huestes del gobernador Axel Kicillof. Uno de los nombres que circula es el del intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, que heredó el puesto tras desafortunado episodio del yate “Bandido” y la expedición por el Mediterráneo en compañía de la modelo Sofía Clerici que golpeó al jefe del distrito, Martín Insaurralde.

Cabe la posibilidad de que finalmente la sangre no llegue al río y la batalla en las urnas, prevista para el 15 de marzo, se evite por medio de una lista de unidad, pero la deserción de Máximo marca la profundidad del deterioro del kirchnerismo.

Desconectada de elecciones generales, la interna por los cargos partidarios hubiera sido una excelente oportunidad para que “La Cámpora” neutralizara la insurrección de Kicillof llevando el apellido Kirchner a la cabeza de su oferta. Sin embargo, si en otros tiempos no tan lejanos esto hubiera bastado para disuadir a cualquier competidor, ahora la carga es inversa: Máximo se expone al mínimo para no arriesgarse a sufrir una derrota a manos del gobernador, que le disputa el sucesorio de Cristina respaldado por una cincuentena de intendentes peronistas en el movimiento Derecho al Futuro, que apunta a capilarizarse en el interior.

Por supuesto, los camporistas tratarán de traficar la deserción de su jefe como una especie de renunciamiento histórico en beneficio de la unidad, pero es imposible ignorar que la pelea por el control de los resortes del partido engrana en un proceso de emancipación de los “barones” del Conurbano del que Kicillof es instrumento.

En tren de robustecer la alianza contra el kirchnerismo, el mandatario impulsa reformas tendientes a restablecer la reelección indefinida de los intendentes, que fueron los grandes ganadores de la elección provincial de medio término celebrada en Buenos Aires el 8 de septiembre, desdoblada por primera vez de la nacional.

El triunfo del peronismo sobre los libertarios en esa fecha fue rotundo y, aunque no se replicó en las nacionales de octubre, que La Libertad Avanza ganó por un punto, dejó establecido un punto de inflexión que se proyecta hacia 2027: los caciques territoriales buscarán blindar su continuidad con el mismo dispositivo de desacople, desaconsejado por CFK. La secuencia sería recuperar las reelecciones indefinidas y desdoblar en las generales.

De no levantarse la restricción a las reelecciones, que se extiende a legisladores provinciales y concejales y fue impuesta en 2016, en la gobernación de la macrista María Eugenia Vidal, el 80% de los intendentes que apoyan a Kicillof no podría presentarse como candidatos en 2027. En total son 82 los que tienen esa posibilidad vedada: 53 pertenecen a distintas vertientes del PJ, 17 son radicales, cinco libertarios, tres del macrismo y cuatro vecinalistas.

Cómo afectaría el eventual desdoblamiento el proyecto presidencial de Kicillof, que no tiene chances de reelección, es otro asunto, que se abordará en su momento. La prioridad ahora es reducir al ultrakirchnerismo en su último bastión territorial.

La bandera kicillofista sería enarbolada en la interna por la vicegobernadora Verónica Magario, actual vicepresidenta del partido, que se desempeñó como intendenta de La Matanza entre 2015 y 2019.

Si no se cierra la lista de unidad, el PJ de Buenos Aires dirimiría su conducción en las urnas por primera vez en 30 años.n

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