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Editorial

Más sanos y más baratos

28 de junio de 2023 - 01:00

Los productos, sobre todo los alimenticios, que se comercializan a través de la Economía Social, Solidaria y Popular no solo tienen la ventaja de ser más económicos que los que se venden mediante los canales tradicionales, sino que además, en épocas de alta inflación, suelen subir de precio menos, con lo que la brecha de precios entre unos y otros se ensancha.

Es lo que ha sucedido en el periodo agosto-diciembre del año pasado, según las conclusiones a las que arriba un informe elaborado por el Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO). En el periodo mencionado, el aumento de la canasta básica alimentaria de productos de la economía social fue promedio del 4 por ciento mensual, frente al 6 por ciento de la evolución registrada en los supermercados.

Según el estudio, a lo largo de esos cinco meses, cada familia que consume en ese espacio pudo ahorrar, por el menor aumento de los precios, casi 14.000 pesos.

Además de permitir un ahorro respecto de los consumidores que compran en comercios tradicionales, por ejemplo supermercados y comercios de barrio, la economía social popular y solidaria promueve otros beneficios vinculados a lo social sino también a lo micro y macroeconómico. Dice el informe de CESO: “Es importante destacar que cuando comparamos precios de la economía social, popular y solidaria contra supermercados dejamos fueras muchas cuestiones económicas, como el desarrollo local que promueven estas experiencias a partir de fortalecer a pequeños productores, de capitales nacionales (sus retornos o ganancias quedan en el circuito nacional) y ofreciendo productos agroecológicos. Desde el lado del consumidor se accede a mejores productos a mejores precios”.

Es que los pequeños productores, que son el sustento de la de la economía social promueven el agregado de valor de los productos primarios, fomentan el arraigo de la población en zonas rurales o menos densamente pobladas que las grandes ciudades, y generan más mano de obra, aunque no siempre los empleos que se crean en el sector son de calidad.

Es menester hacer un estudio de costos en toda la cadena de comercialización, desde el productor hasta el comerciante minorista, para especificar con claridad cuánto del precio final tiene un valor adecuado a la estructura de costos y cuánto se debe a maniobras especulativas de uno o varios de los actores que intervienen en todo el proceso. De todos modos, un análisis preliminar permite inferir que el componente especulativo es mucho menor en la economía social, que además goza de costos menores que el complejo circuito de la comercialización del modo tradicional.

En un contexto de crisis como el que vive desde hace varios años la Argentina se torna imprescindible que el Estado fortalezca con políticas activas y promocionales a la economía popular, que ofrece alimentos más baratos y también más sanos, en una estrategia que permita dotar de sustentabilidad a este sector productivo de importancia creciente.n

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