Una sola frase le valió al mediático médico especializado en nutrición Alberto Cormillot que lo acusaran...
Una sola frase le valió al mediático médico especializado en nutrición Alberto Cormillot que lo acusaran, no sin razón, como promotor de la gordofobia, la misoginia, los estereotipos machistas y la naturalización del acoso sexual en ámbitos laborales.
¿Qué dijo el conocido profesional para recibir tantas y tan variadas críticas? Luego de señalar que “bajar de peso impacta en la relación con el cuerpo y la reacción de los demás”, se despachó diciendo que “si sos una chica que pesa 120 o 130 kilos, muy posiblemente tus amigos si te ponen la mano encima en la oficina lo hacen como buenos compañeros. Si vos bajás 30 o 40 kilos, ya dejan de ponerte la mano encima como un buen compañero y lo hacen con otra intención. Eso puede parecer discriminación pero no es así”.
Según la opinión de Cormillot, la mujer –no se refirió del mismo modo a los varones con exceso de peso- “gordita” no puede ser una persona que viva a pleno su sexualidad porque, según esta interpretación que se contradice con lo que sucede en la realidad, no atrae físicamente a otras personas. Fue bastante más que una frase desafortunada.
El intento de vincular la posibilidad de tener una vida sexual y amorosa en pareja solo con un determinado estereotipo de figura es inaceptable, pero además no refleja de ninguna manera lo que en la práctica ocurre, donde las personas con sobrepeso u obesidad gozan del amor de pareja y del sexo de igual modo que los que tienen un índice de masa corporal dentro de los valores que los médicos como Cormillot consideran aceptables. Tal vez en otras épocas reflexiones de este tenor podían pasar inadvertidas, pero no en momentos como el actual, en que hay significativos esfuerzos por combatir la estigmatización de la mujer y de la persona con sobrepeso.
Si bien el médico tuvo que salir a pedir disculpas y reconocer su error, las palabras que pronunció merecieron numerosas respuestas, entre ellas de mujeres con “kilos de más” que dieron testimonio, también a través de redes sociales, de lo feliz que eran en su vida amorosa o sexual.
Los mensajes respecto de la inconveniencia de tener kilos en exceso deben referirse a los problemas que ocasionan para la salud, pero de ninguna manera a impugnar cuerpos desde criterios estéticos estereotipados. Efectivamente, la obesidad es causa indirecta de miles de muertes en la Argentina cada año. Puede provocar hipertensión arterial, colesterol alto, diabetes tipo 2, enfermedades coronarias, derrames cerebrales, apnea del sueño, problemas respiratorios, dolores corporales y, en general, una más baja calidad de vida.
Los médicos y, sobre todo aquellos que suelen difundir sus mensajes a través de los medios de comunicación, tienen el deber de realizar un abordaje del problema del sobrepeso y la obesidad desde el punto de vista de la salud y no propiciando ideas que solo profundizan la discriminación y la estigmatización de las personas gordas.