domingo 20 de noviembre de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Cara y Cruz

Mar de fondo peronista

Según el presidente del bloque de diputados del Frente de Todos, Ramón Figueroa Castellanos...

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE

Según el presidente del bloque de diputados del Frente de Todos, Ramón Figueroa Castellanos, el gobernador Raúl Jalil dijo antes de partir a los Estados Unidos que las elecciones provinciales se harán en octubre, junto con las nacionales, de modo que, si prospera en el Congreso el proyecto para suspender las PASO, el debate en Catamarca sobre la aplicación de este método quedaría sin materia.

Si bien la ley provincial establece que, de celebrarse las elecciones provinciales y nacionales en forma conjunta rige el cronograma nacional, la apreciación es discutible.

Se trata de elecciones distintas y el régimen de PASO fue incorporado al sistema provincial en 2015, de modo que hay margen para plantear que la suspensión a nivel nacional no se traslada necesariamente a la provincia, mucho más con los defectos que tiene la norma local. Y si hay margen para plantearlo, no se requieren dotes de augur para pronosticar lo que ocurrirá: alguien lo planteará y el proceso electoral se judicializará, con los inconvenientes conocidos.

Amplios sectores del peronismo son refractarios a la suspensión de las primarias que pretende el Gobernador y sostienen, además, la conveniencia de celebrar los comicios provinciales en marzo, separados de los nacionales, para desacoplarse del desplome de la Casa Rosada.

La unificación de los comicios y la eliminación de las PASO, de tal manera, contraviene la opinión de la mayoría del oficialismo y estimula una discusión interna en la que comienzan a filtrarse elementos adicionales a los del cronograma electoral más adecuado ante la suerte adversa al Frente de Todos en el orden nacional.

Son observaciones domésticas, que marcan la necesidad de revisar rumbos para achicar el margen a las sorpresas el año próximo, cualquiera sea la fecha que se decida para convocar a los catamarqueños a las urnas.

No es casual que las tensiones de este litigio, que se desarrolla todavía en sordina, asomen sobre todo en la escena capitalina. San Fernando del Valle concentra alrededor del 40% del padrón de toda la provincia y es el electorado más permeable a los discursos críticos a la gestión del Gobierno.

La dirigencia del distrito teme que el malestar que crece en sectores como el de la administración pública, clave por su volumen, se traslade al plano electoral y le comprometa los resultados.

En este sentido, advierten que políticas que el Gobierno aplica a lo salarial, la minería del litio, la generación de empleo en el sector privado, la obra pública o la recuperación del sistema de crédito público no tienen la penetración ni arrojan las rentabilidades en términos de consenso esperadas. En contrapartida, comienzan a hacer daño balas como las designaciones irritantes en la propia administración y en el Poder Judicial, las deficiencias en el sistema de salud y las arbitrariedades.

Las explicaciones para esta dinámica varían, pero la falta de sensibilidad de gran parte de un gabinete que tiene casi dos decenas de ministros es un denominador común. Sólo tres o cuatro salvan la ropa y deben multiplicarse para tratar de sofocar los conflictos que desencadenan sus colegas. Eso, por no hablar de segundas y terceras líneas de funcionalidad difusa, si no nula.

El planteo central pasa por revisar la gestión política del Frente de Todos y hacer los cambios necesarios para revertir el humor social, en el que sin dudas también inciden las penurias nacionales. Los mismos pruritos que el gobernador Raúl Jalil tiene para despegar de la Casa Rosada, algo que le resultaría inconveniente, refrenan también a la dirigencia disconforme no tanto con la marcha del Gobierno como con su estilo. El límite es, como siempre, electoral; una salida es habilitar las PASO.

Las palabras de Figueroa Castellanos, que nadie ha desmentido ni refrendado, profundizarán las discusiones, por más que alejen el tiempo de las urnas. El tiempo para acomodar cargas corre tanto para oficialistas como para opositores.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar