domingo 22 de mayo de 2022

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Editorial

Mala praxis judicial

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22 de marzo de 2022 - 02:10

La Justicia, se sabe desde hace mucho tiempo, es una de las instituciones con peor imagen entre la sociedad. Y a diario integrantes del Poder Judicial parecen aportar nuevos elementos para que el desprestigio se acreciente.

Un fallo muy polémico dictado por un tribunal de Chubut se inscribe en este contexto. Tres juezas resolvieron absolver a tres jóvenes acusados de abuso sexual en grupo contra una adolescente que cuando ocurrió el hecho, en 2012, tenía 16 años. La absolución generó múltiples repudios, no solamente en la provincia patagónica sino en todo el país. Las voces críticas aluden a lo sesgado del fallo y a la incidencia que tuvo la política, pues los acusados eran “hijos del poder”, es decir, hijos de dirigentes políticos muy conocidos en Chubut, y el hecho se produjo en la ciudad de Puerto Madryn, en la casa del nieto del exgobernador radical Atilio Oscar Viglione, en la previa a los festejos por el Día de la Primavera.

La absolución se produjo, según las juezas, por “falta de pruebas” y por el beneficio del principio de inocencia. Pero para las organizaciones que acompañaron a la joven denunciante en todo el proceso, las pruebas aportadas fueron contundentes. Cuestionaron, además, las dificultades que tuvo la víctima para denunciar el hecho y las represalias posteriores que sufrió. Las críticas incluyen maltratos a la propia joven denunciante durante el juicio y en el proceso previo, con presiones para que no siguiera adelante con la denuncia, y a los testigos que avalaron su versión del caso.

El tribunal, al absolver a los imputados, entendió que no había elementos para constatar que las relaciones sexuales fueron forzadas. Sin embargo, tanto la víctima como testigos indicaron que la joven, además de ser menor de edad, estaba totalmente borracha, lo que le impidió dar el consentimiento necesario.

Lamentablemente, es bastante habitual que la Justicia dude de las versiones de las víctimas, aun cuando estén corroboradas por las declaraciones de testigos. Es, por ejemplo, el caso de Eva “Higui” de Jesús, que fue acusada de homicidio simple y pasó ocho meses en prisión. Ella siempre dijo que mató con un cuchillo a un hombre mientras intentaba defenderse de una violación grupal, pero el proceso judicial avanzó sin que se tenga en cuenta esta versión. Finalmente, en el juicio la verdad salió a la luz y de Jesús pudo salir en libertad luego de pasar un infierno en la cárcel.

Está claro que no todas las denuncias tienen por qué ser veraces y que justamente la función de la Justicia es investigar para establecer la verdad de los hechos. Pero cuando las versiones de las denunciantes van acompañadas de pruebas y de testimonios que las corroboran, esa verdad es más tangible. Lamentablemente, las deficiencias en las investigaciones, en el mejor de los casos, o la mala praxis judicial intencional, en el peor, suelen terminar favoreciendo la impunidad de los que delinquen.

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