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En Valle Viejo

Luego de 60 años, despidieron a las hermanas Franciscanas Misioneras

Se realizó una misa para homenajear y agradecer a las últimas dos religiosas que residían y misionaban en Las Chacras.

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1 de junio de 2022 - 01:10

La comunidad religiosa de Valle Viejo despidió a las Hermanas Franciscanas Misioneras de la Natividad de Nuestra Señora, que trabajaron 60 años dedicadas a la misión y al servicio del pueblo chacarero.

En ese marco, en la noche del lunes, en la Parroquia de San Isidro Labrador, se celebró una misa, para acompañar y despedir a las hermanas: Lidia Rivera Zárate y Teresita del Carmen Rengifo Curimozon (ambas de origen peruano), las últimas de esta hermandad que residían y misionaban en el departamento Valle Viejo.

La Misa de acción de gracias por su valiosa tarea evangelizadora fue presidida por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc y concelebrada por el párroco anfitrión, padre Javier Grosso; Diego Manzaraz, canciller y secretario general de la Curia diocesana; entre otros. En el inicio de la ceremonia litúrgica, la Hna. Lidia leyó un pormenorizado detalle de los inicios de la congregación en Catamarca, que pusieron bajo el amparo de la Virgen del Valle; sus primeros miembros, su testimonio de vida consagrada y la misión que desplegaron durante seis décadas, centrada en los enfermos, ancianos y personas más necesitadas.

Por su parte, Urbanc dio gracias a Dios por la obra de las hermanas, recordando que “34 religiosas de la congregación pasaron en estos 60 años y dos dejaron su cuerpo acá y estarán esperando la resurrección final”. “El mundo está necesitado de mujeres y varones que den testimonio que vale la pena dejarlo todo y seguir al Señor, poner toda la vida al servicio de los demás”.

El obispo señaló que es “doloroso para la diócesis” despedir a esta congregación, como también a las Hermanas Carmelitas, el próximo 4 de junio.

Historia

La congregación se instaló en el año 1962 en un edificio ubicado frente a la Plaza General san Martín, de la Ciudad de San Isidro, por donde pasaron unas 34 monjas.

Esta comunidad, tiene sus raíces en el movimiento de espiritualidad y asistencia caritativa de la llamada “Congregación Seglar de la Natividad de Nuestra Señora”, fundada en 1599 en el Colegio de Belén de los padres de la Compañía de Jesús de Barcelona. Se dedicaba principalmente al ejercicio de la caridad con los enfermos del Hospital de la Santa Cruz y de las cárceles. El congregante Francisco Darder fundó en 1731, para asistir y servir a las mujeres enfermas del Hospital de la Santa Cruz.

Por la realidad de la época, él no podía realizar el servicio a estas mujeres directamente y es así que la caridad busca caminos y obliga a la creatividad, piensa en mujeres “que puedan ser las manos de la ternura y la caridad para las propias mujeres”.

Esa causa Pía, fue transformada en congregación religiosa en 1896 por la Madre Isabel Ventosa Roig.

En 1926, llegan las primeras hermanas provenientes de España a tierras argentinas e inician su labor en distintas provincias del país.

En el año 1962 se realiza la fundación de la Comunidad en San Isidro - Valle Viejo, en la propiedad que la vecina Erminda Barrera de Antoniette, donó al Obispado de Catamarca para la labor social y benéfica.

Desde ese entonces, pasaron 60 años y la comunidad fue fiel al carisma de la Congregación y finalidad de la casa, donde las monjas llevaron adelante diversas acciones como el dictado de clases de bordado, corte y confección, dactilografía, entre otros talleres.

En 1981 se inaugura el pensionado “María Reina”, destinado a niñas y jóvenes del interior de escasos recursos, que cursaban sus estudios secundarios y terciarios en la escuela y el Instituto Superior Gobernador José Cubas, el que funcionó hasta el año 2007.

Entre las tareas que desempeñaron las hermanas, se destaca el servicio de enfermería y la colaboración en la asistencia a domicilio a las personas que estaban inválidas o poseían enfermedades terminales, atendían el consultorio en la casa y hacían el seguimiento de los pacientes en sus viviendas.

Llevaron también la contención espiritual a los enfermos impedidos que no podían asistir a Misa, acercándoles a Jesús Eucaristía en sus casas, geriátricos y sanatorios, tanto en Valle Viejo, como en la Capital.

Además, colaboraron con la parroquia, en el servicio de Sacristía, Secretaría, Catequesis, Pastoral de la Salud, animación de grupos. En la diócesis, en la Pastoral Vocacional y Pastoral Misionera.n

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