jueves 2 de abril de 2026
Editorial

Luces y sombras

Un informe publicado la semana pasada por el Ministerio de Economía de la Nación consigna que las mujeres alcanzaron en el primer trimestre de este año una tasa de empleo del 48,1%, el registro más alto para la Argentina. Y en términos comparativos a nivel regional, el estudio añade que ese porcentaje es más alto que el promedio de América Latina y el Caribe.

La buena noticia fue señalada por la cartera que conduce Sergio Massa, ahora también precandidato oficialista a presidente de la Nación, que se vanaglorió de que esos resultados son la consecuencia de “el diseño de políticas económicas y productivas para la igualdad”.

“Se impulsaron 57 políticas para transversalizar el enfoque de género en la economía” (…) “el compromiso con la igualdad de género también se evidencia en el Presupuesto Nacional, que destina el 14,7% a cerrar brechas de género en 2023”, agrega.

El informe señala también que en cuanto a la composición de la población desocupada, durante el primer trimestre del año -con un PBI que creció 1,3% interanual- se observó un descenso en la tasa de las mujeres de entre 30 a 64 años de 3,7 puntos porcentuales, que pasaron de 26,6% a 22,9%.

El desempleo ha dejado de ser en la Argentina uno de los principales problemas, como lo era por ejemplo durante la segunda mitad de la década del noventa y los primeros años de este siglo. En el primer trimestre de este año, la tasa de desocupación se ubicó en el 6,9%, mientras que hace poco más de dos décadas llegó a estar alrededor del 25%. Sin embargo, en la actualidad, el problema grave es el deterioro del poder adquisitivo de los salarios, que se viene advirtiendo con fuerza desde hace siete años. De modo que hay millones personas, varones y mujeres, que tienen trabajo estable pero están por debajo de la línea de la pobreza.

Más allá de los buenos datos dados a conocer sobre el empleo para las mujeres, es preciso señalar que se mantiene muy alta la brecha salarial de género en la Argentina. La brecha salarial es la disparidad relativa en el ingreso bruto promedio de mujeres y hombres dentro del mercado de trabajo.

En nuestro país es de aproximadamente el 27%. Es decir que, en promedio, los hombres ganan salarios superiores en ese porcentaje respecto de las mujeres. Hay veces que supera ese porcentaje y otras en que es menor, pero desde hace muchos años varía entre el 25 y el 28%. Las estadísticas indican, además, que cuanto mayor es la jerarquía, más amplia es la brecha salarial del género.

Para hacer un análisis correcto de la situación laboral de las mujeres en el país en la actualidad es preciso asumir una perspectiva que permita reflexionar sobre el tema de una manera global, y no solo parcialmente. Así podrán advertirse las sombras y no solamente las luces. Los avances son bienvenidos, pero debe avanzarse en mejorar la calidad de los empleos y reducir progresivamente la brecha salarial.

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