sábado 21 de enero de 2023

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Editorial

Los subempleados inestables

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE

La naturaleza de la crisis que tiene vigencia en la actualidad es diferente a la que agobió al país a comienzos de siglo. En la crisis del 2001-2002, uno de los problemas principales, emergente de un estado de caos en la economía, era el desempleo, con índices que llegaron a pasar el 25%. Hoy el desempleo es casi un tercio de aquel y también ha disminuido notablemente la indigencia respecto de los años de la salida de la convertibilidad. Pero los índices de pobreza se mantienen altísimos desde 2018.

El último informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA (Unión Católica Argentina) señala que el 43% de la población argentina es pobre. Es decir, pese a que el porcentaje de personas desocupadas es mínimo respecto de las que tiene empleo, la pobreza sigue alta. No es un fenómeno inédito en la historia nacional, pero tampoco tan recurrente. Sucede que el empleo de un porcentaje importante de la sociedad argentina es de baja calidad y con salarios por debajo de la línea de la pobreza. Muchos de los hombres y mujeres, antes desempleados, que se van incorporando al mercado laboral, lo hacen en una categoría que en el trabajo se denomina “subempleados inestables”, trabajadores que viven de la changa, beneficiarios de empleos con contraprestación laboral, pero que no tienen garantías de continuidad, ni obra social ni aportes previsionales.

El estudio de la UCA sostiene que “no es el aumento de precios sino la creación de nuevos empleos, el deterioro de los existentes y la caída de las remuneraciones los factores que explican el deterioro social crónico y estructural de nuestra sociedad”.

La caída del empleo registrado de calidad, en términos relativos, se verifica desde 2010, luego de una suba impactante entre 2003 y el año mencionado. El subempleo inestable, que representaba el 9,7% de la población económicamente activa, en la actualidad significa el 23%.

El informe de la UCA señala que más del 53% de la población ocupada mayor de 18 años realiza trabajos en el mercado informal son cuentapropistas, vendedores ambulantes, monotributistas no profesionales o cobran programas sociales con contraprestación laboral. El resto de la población ocupada se divide de la siguiente manera: el 30% se desempeña en el sector privado formal y el 16% restante en el sector público.

Mientras los trabajadores registrados privados y del sector público reciben incrementos salariales que en promedio le igualan a la inflación y por lo tanto no resignan poder adquisitivo, los trabajadores que se desempeñan en la informalidad sí vienen sufriendo un grave deterioro de sus salarios, pues los aumentos que reciben, que no están regulados por paritarias formales, están muy por debajo de la evolución de los precios.

El diagnóstico del informe de la UCA no deja lugar a dudas: los esfuerzos del gobierno deben centrarse en sacar de la informalidad a millones de trabajadores y garantizarles los derechos de los que gozan, contemplados en la normativa vigente, los empleados registrados. El cómo hacerlo requiere de consensos bastante más amplios que los del gabinete del Presidente de la Nación.n

Seguí leyendo
LO QUE SE LEE AHORA
el tiempo para este fin de semana

Te Puede Interesar