Referente. El
diputado Adrián Brizuela pertenece al sector de La Libertad Avanza que posee el
anhelado sello partidario.
Las mismas dificultades e incertidumbres que tiene el peronismo en la oposición nacional para el armado electoral del año que viene, las tienen otras fuerzas políticas en jurisdicciones provinciales. En los comicios de medio término, los oficialismos cuentan con la ventaja de manejar la mayoría de los resortes institucionales y las estructuras estatales, que siempre tienen una gravitación importante en materia electoral.
En Catamarca también se verifica esa primacía oficialista, al menos en los prolegómenos de un año que será de fuerte contenido político de principio a fin. De modo que el mayor desafío es el de las distintas opciones opositoras, entre las cuales aparece en principio como mejor posicionada la fuerza política que responde al proyecto nacional de Javier Milei.
El radicalismo catamarqueño y el PRO renuevan las bancas en la Cámara de Diputados de la provincia que alcanzaron en 2021, cuando Juntos por el Cambio era la única alternativa política con aspiraciones de pelearle el poder provincial al peronismo y aliados. Por eso, hoy debilitados respecto de cuatro años atrás, tienen mucho para perder en las legislativas del 2025. Todo lo contrario de La Libertad Avanza, que no renueva ningún escaño y aspira a sumar varios más hasta convertirse en la segunda fuerza política de la provincia, lo que ya alcanzó si la referencia es la cantidad de votos logrados en la última elección para gobernador, en octubre de 2023.
Esta situación favorable padece, sin embargo, una debilidad: los libertarios de Catamarca carecen de un liderazgo claro, como sí lo tiene la fuerza política en el nivel nacional, y en ese contexto exhiben divisiones internas cuya incidencia electoral es, por el momento, imposible de pronosticar con certeza.
El grupo mejor posicionado es que el posee el sello oficial de la Libertad Avanza y que tiene como representantes más visibles a cuatro de los cinco diputados provinciales (Adrián Brizuela, Federico Lencina, Verónica Vallejos y Ana Lía Aguaisol). También pertenecen a este sector dirigentes con cargos nacionales como Pablo Agüero (jefe de la UDAI ANSES Catamarca), Myriam Juárez (titular regional de la ANSES) e Iván López (titular del PAMI Catamarca).
El ex candidato a gobernador José Jalil Colomé pertenece a un sector diferente y tiene el acompañamiento de dirigentes del interior.
El empresario Javier Galán encabeza otro espacio que abreva ideológicamente en el oficialismo nacional, aunque por afuera de la actual estructura partidaria. Cuenta con la adhesión del restante diputado provincial, Fernando Baigorrí.
Finalmente también deben mencionarse como perteneciente al ecosistema político libertario algunos dirigentes con importante influencia territorial que vienen de otros partidos pero que pueden convertirse en importantes referentes locales de la Libertad Avanza. Por ejemplo, Carlos “Kiki” Olveira, en Los Altos.
Como puede apreciarse, no será sencillo para los seguidores de Milei en Catamarca compatibilizar posiciones en el afán de alcanzar consensos que eviten la aparición de ofertas electorales diferentes en el mismo espacio.
Pero más difícil es el desafío de las otras fuerzas de la oposición, como la debilitada UCR, que así como tiene dirigentes y sectores internos que anhelan un acuerdo electoral con LLA –aún a riesgo de licuar su participación legislativa y de resignar principios doctrinarios- también posee sectores internos que son más proclives a rechazar alianzas de esa naturaleza, o el Pro, fuerza política que en Catamarca se encuentra prácticamente al borde de la extinción.
Resta saber, finalmente, dentro de los sectores con representación parlamentaria, qué actitud asumirá el diputado Hugo Ávila, del Frente Amplio Catamarqueño, que el año que viene también concluye su mandato.