Miguel Ángel Ferreyra fue asesinado hace un año y su madre, Ángela Herrera, todavía espera que él regrese a visitarla como todos los días. Miguel Ángel la visitaba en distintos horarios al día y le escribía mensajes para consultarle cómo estaba ella. Así se acompañaron hasta el domingo 10 de septiembre de 2023. Ese día, a Miguel Ángel lo mataron de una puñalada en el pecho. Sucedió en el barrio de las 140 Viviendas, en el departamento Valle Viejo. Para el fiscal de Instrucción Nº 2, Laureano Palacios, Jorge Castro fue el hombre que le dio un puntazo a Ferreyra en el pecho. Pero, además, el representante del Ministerio Público Fiscal (MPF) está seguro de que Mónica Murúa, madre de Castro, participó en el acto homicida.
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"Lo espero todos los días a mi hijo Miguel Ángel, es muy triste"
El dolor de Ángela Herrera, su madre, a un año del homicidio. Mónica Murúa pidió declarar.
“Es algo muy doloroso, uno no lo supera. Va a ser un año, pero hacé de cuenta que fue ayer. Es muy duro recordar ese momento (del crimen). Él venía mañana, tarde, noche. Todo el tiempo mensajes. Lo espero todos los días. Llega el horario en que él sabía venir, y no llega. Es muy triste. Nosotros lo recordamos como era él: una chispa, una alegría, con toda su energía”, dijo Ángela a El Ancasti.
La madre de Ferreyra mencionó que, actualmente, están esperando que la causa sea elevada a juicio. La mujer expresó que tiene interés en que el caso llegue a debate pronto “para que no quede en el olvido”. “Que se haga justicia. Que los culpables y los asesinos paguen por lo que hicieron. No tenían derecho a quitarle la vida como lo hicieron. Es lo único que pido yo para que mi hijo pueda descansar en paz”, concluyó Herrera.
Declaración
Murúa, a través de su defensa, pidió ampliar su declaración como imputada. En la primera indagatoria, se abstuvo de prestar declaración. Está previsto que, en esta oportunidad, brinde su versión de los hechos. Será la primera persona imputada en declarar ante el fiscal Palacios.
Indefinición
A un año del homicidio, todavía no está definido si Castro es o no inimputable. Castro tiene un retraso madurativo moderado. Aún no hay un fallo de la justicia sobre esta cuestión. Esto debe ser resuelto en el Juzgado de Control de Garantías, pero ni las querellas ni la defensa hicieron los planteos correspondientes para que así suceda.
Hecho
El 10 de septiembre del año pasado, Ferreyra recibió una puñalada en su pecho que terminó con su vida. Ocurrió en el barrio 140 Viviendas, ubicado en Valle Viejo. Según la pesquisa, Murúa se encargó de disminuir la defensa de Ferreyra y, tras esto, Castro se aprovechó de la situación y le dio el puntazo fatal a la víctima con un cuchillo tipo carnicero.
Ese día, pasadas las 10.15, Ferreyra se encontraba reunido con más de tres hombres tomando bebidas en la vía pública, sobre la calle pública sin nombre en intersección con la calle José Luis Galarza, a orillas del “canal de la muerte”, en el barrio mencionado.
En ese momento, Castro se hizo presente en el lugar. Llegó a bordo de una motocicleta Yamaha Crypton roja. Allí, Castro y Ferreyra mantuvieron una discusión. Esto sucedió porque Ferreyra acusaba a Castro de haberle sustraído un casco que era de su propiedad. Tras la discusión, se inició una pelea a puños entre ambos. El combate fue apaciguado por Jonathan Agüero, uno de los hombres que estaba compartiendo bebidas con Ferreyra. Agüero separó a Castro y Ferreyra.
Luego de esta situación, Castro se dirigió caminando hasta su casa, que está situada en el Loteo Jalil, a unos 300 metros de la escena del crimen. A los pocos minutos, volvió al lugar del hecho acompañado por Murúa, quien es su madre. Iban en busca de Ferreyra. Castro llevaba una pala en una mano y dos cuchillos en la otra. Su madre, por su parte, tenía un látigo con cabo de madera y tiras de cuero.
Al encontrarse con Ferreyra, Murúa lo insultó y lo incitó a pelear. También empezó a aplicarle varios golpes con el látigo a Ferreyra y a Agüero. Agüero, por su cuenta, intentaba retirar a Ferreyra del lugar colocando su moto en el medio para evitar las agresiones hacia Ferreyra, mientras retrocedían. Ferreyra estaba de pie y Agüero a bordo de la moto, con la intención de evitar los ataques de Castro y Murúa.
En ese trayecto, a Castro se le cayó un cuchillo. Seguidamente, Castro y Murúa agredieron a Ferreyra. Él lo golpeó con la pala y su madre con el látigo. Para la investigación, Murúa tuvo intenciones de cooperar con Castro, a sabiendas de que su hijo tenía un arma blanca. En este sentido, Murúa disminuyó la defensa de Ferreyra y, tras esto, Castro aprovechó que estaba en ventaja y le asestó la puñalada a Ferreyra con el cuchillo tipo carnicero, todo esto de acuerdo con la información que surgió de la pesquisa.
Murúa y Castro están acusados por el hecho. Palacios imputó a Castro por el delito de “homicidio simple en calidad de autor” y a Murúa, por “homicidio simple en calidad de partícipe secundaria”. Ambos están detenidos con prisión preventiva. En el caso de Castro, él se encuentra encarcelado en el Servicio Penitenciario Provincial (SPP) de Miraflores, en el departamento Capayán. Murúa, por su parte, está alojada en la Unidad de Mujeres Nº 2, en la ciudad Capital. n