Llovía,
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Lluvia ácida
el desolador silencio desfilaba
por las calles
la oscuridad tenía grandes fauces
y nos embrujaba,
inertes observábamos
lo aparentemente inmutable.
Llovían
gotas de solemnidad
para los indignos,
votos envueltos en las llamas de la rabia,
gotas cargadas en retrocesos,
caen y caen y caen y caen
y no son tontas.
Siempre se pone difícil
antes de subir de nivel
y para esta pantalla contrataron al mejor
francotirador,
su mira, con olfato de sabueso,
siempre nos alcanza.
Llueven
déspotas en la corte de justicia,
magnicidios enmascarados,
embaucadores disfrazados de traders,
perejiles del valle viviendo la gloria
percibiendo sueldos en otras ciudades
por hacer nada,
las mismas dinastías pasándose la pelota:
todo es parte del agua servida
corriendo entre nuestros zapatos.
Llueven, observamos.
Llueven, tipeamos sátiras despellejadas
en las redes sociales.
Llueven, les damos la espalda.
Llueven, nos reímos.
A tu valentía le falta puchero.
Llueven
yo no fui
yo no vi
yo no sé nada.
Julia Tiraboschi
DNI 38.626.969