jueves 2 de abril de 2026
Editorial

Las burlas no son un juego sino un tormento

Cada vez hay más conciencia respecto de que el bullying no es un juego de niños o adolescentes sino un episodio de acoso que puede tener derivaciones graves y hasta fatales.

Hace poco más de tres meses se conoció un caso de dos hermanas gemelas argentinas que vivían en España y que decidieron arrojarse desde un tercer piso de un edificio en Sallent, en las afueras de Barcelona, porque no soportaban las burlas a las que eran sometidas por parte de sus compañeros de escuela. Una murió y la otra se salvó milagrosamente, aunque con importantes secuelas físicas y, obviamente, psicológicas. El acoso que sufrían se nutría de una mezcla de xenofobia y homofobia.

Otro hecho de carácter internacional se conoció por estos días también con gravísimas consecuencias. Un grupo de adolescentes franceses acosó de un modo recurrente a uno de sus compañeros de nombre Lucas, quien adoptó la decisión de acabar con su vida. También en este lamentable episodio hubo un fuerte y repudiable sentimiento homofóbico. El suicidio de Lucas ocurrió en enero, pero tomó mayor trascendencia pública en estos días porque los victimarios fueron condenados por la Justicia a una pena que podría llegar hasta los 18 meses de prisión. El tribunal que los condenó entendió que no tenían vinculación directa con el suicidio del adolescente porque sino la pena hubiese sido mucho mayor.

No es el único caso en ese país europeo. El 12 de mayo, Lindsay, una adolescente de 13 años, se quitó la vida en Vendin-le-Vieil. La justicia imputó a cuatro menores por “acoso escolar que condujo al suicidio”. Y el 29 de abril, un niño de 10 años se suicidó cerca de Lyon, en un contexto de acoso escolar, según sus padres.

Estos casos sientan precedentes muy importantes no solo para la Justicia de ese país sino también para otros, incluido la Argentina, en donde los casos de acoso grave son cada vez más frecuentes.

Hay ya en nuestro país un antecedente parecido, aunque no en forma de sentencia sino de medida cautelar. En la provincia de Corrientes un juez de Paz ordenó a tres jóvenes, dos varones y una mujer, que se abstengan de seguir maltratando a un adolescente de 14 años, compañero de colegio. El maltrato incluía agresiones físicas, verbales e intimidaciones de distinto tenor.

El tema del bullying o acoso escolar debe reflexionarse profundamente tanto en el ámbito escolar como en el seno de las familias. Es imprescindible tomar conciencia respecto de lo que se menciona más arriba: las burlas no son un juego divertido sino un tormento para las víctimas.

La Justicia está cada vez más, cuando los límites se transgreden, interviniendo para obligar al cese del daño o castigar a aquellos que lo provocan. A veces la reflexión, aunque signifique un aporte, es insuficiente, y también lo son los protocolos establecidos en los establecimientos educativos para prevenir y eventualmente sancionar a los que incurren en estas prácticas.

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