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Cara y Cruz

La vuelta del "Grillo"

1 de junio de 2026 - 00:10

La visibilidad alcanzada por el diputado Javier Galán debido a la por hasta el momento exitosa gestión de la crisis detonada por las denuncias en su contra por abusos sexuales, exacciones ilegales y peculado de servicios, abrió margen para la reaparición del ex diputado Hugo “Grillo” Ávila, peronista disidente que el año pasado fracasó en su intento de acceder a un tercer mandato como diputado provincial.

La solvencia política del “Grillo” es innegable. Las objeciones que puedan alzarse contra lo sinuoso de su derrotero no alcanzan para desacreditar la eficacia de un olfato para ubicarse que, si bien no le alcanzó para retener una banca en la Cámara de Diputados obtenida sucesivamente en nombre del ultrakirchnerismo y Juntos por el Cambio, sigue mostrándose agudo. Detecta ahora en la figura de Galán la posibilidad de reciclarse para el turno del año que viene y, hay que reconocerlo, apuesta con una audacia directamente proporcional al conservadurismo burocrático del resto de la dirigencia, sea oficialista u opositora.

Los opositores especulan con el objetivo de meterse bajo el paraguas de la oferta libertaria traccionada por Javier Milei, los oficialistas con la vista puesta en los dedos influyentes del peronismo. El “Grillo” ficha a Galán sin miramientos: sea por sincera convicción o porque no tiene más remedio en su orfandad, picado como le tienen ya el boleto picado en todos los sectores, lo cierto es que logra destacarse en la medianía general porque juega, mientras el resto cuida la quinta, apichonado.

Oficialistas y opositores se apichonan, mientras Hugo "Grillo" Ávila apuesta a fondo para tratar de reciclarse bajo el paraguas de Galán. Oficialistas y opositores se apichonan, mientras Hugo "Grillo" Ávila apuesta a fondo para tratar de reciclarse bajo el paraguas de Galán.

Salió a la cancha en cuanto el caso Galán comenzó a escalar, suscribiendo de inmediato a teoría de que el oficialismo ha montado un complot para sacar al legislador de la cancha. La tímida reacción de la presidenta de la Cámara de Diputados Paola Fedeli le dio estribo para continuar la escalada. Según “Grillo”, el hecho de que a los dos empleados que denunciaron a Galán se les mantenga el puesto en la Legislatura, pese a que confesaron ser “ñoquis”, demuestra la conjura: los cargos son la contraprestación por haber participado de las maniobras.

Que esto sea cierto o no resulta accesorio. Lo que importa es la decisión de sostener un posición política y Ávila asume un riesgo alto: los indicios de que Galán hacía trabajar en su negocio particular parecen a esta altura poco menos que incontrastables y más tarde o más temprano tendrá que enfrentarlos en sede judicial.

Pero mientras Fedeli se abstiene de asumir decisiones sobre lo que sería una estafa de Galán y el bloque del MID, Ávila va a fondo.

Lógico, por otro lado: la presidenta de la Cámara de Diputados tiene su continuidad garantizada debido a que es miembro destacado del corpaccismo, en cualquier casillero, al margen de sus dudosos méritos. El “Grillo”, en cambio, la tiene que remar.

Podría embocarla. Si Galán consigue zafar, tiene mandato para diputado provincial hasta 2029. Quiere decir que cuenta con el escaño reservado para postularse a la Gobernación o la Intendencia capitalina el año que viene, cosa que al “Grillo” le permitiría prenderse como cabeza de lista de diputados para tratar de regresar a la Legislatura.

Era obvio que a las personas que fueron a buscar para que lo denuncien no las iban a echar del trabajo. Al contrario, lo conversado era que les iban a garantizar su fuente de trabajo”, dijo la conservación de los puestos de en la Cámara baja de los dos agentes que denunciaron a Galán.

“A los que declaran contra Galán no solo les garantizan la fuente de trabajo, sino que también les prometen planta permanente para el futuro. El plan diseñado en contra de Javier Galán se viene desarrollando de acuerdo a lo pensado por quienes lo impulsaron”, consideró.

¿Quién podría reprocharle la audacia? Si los involucrados en el escandalete, Galán incluido, hablan de cualquier cosa menos del evidente fraude en perjuicio de la administración pública.

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