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Cara y Cruz

La viga del consenso

9 de diciembre de 2022 - 09:31

El respaldo unánime de los concejales al Presupuesto de la Municipalidad de la Capital se produjo en un contexto de exacerbación de la agresividad política a nivel nacional y provincial.

La discusión del Presupuesto de la Provincia cerró el año legislativo con un escandalete y el recrudecimiento de la pelea por recursos entre el Gobierno y la Corte de Justicia. Estos episodios estuvieron precedidos por las prolongadas tensiones en el área de Salud y otras ardorosas polémicas. Para colmo, se sumaron las confusiones en la gestión judicial del asesinato del ministro de Desarrollo Social Juan Carlos Rojas, que por fortuna parecen disiparse con el enderezamiento de la investigación.

En el orden nacional, el lamentable espectáculo que protagonizaron los diputados en la sesión del 1º de diciembre prefiguró el condensado de la degradación institucional alrededor de la condena por corrupción a la vicepresidenta Cristina Kirchner: operación de espionaje ilegal confirmando vínculos promiscuos de jueces con funcionarios y empresarios, legitimación de la maniobra por parte del Presidente de la que se sirvieron los pescados en tan lamentable complicidad para tratar de victimizarse, previsible sentencia adversa para CFK, reacción indignada de ella con el análisis pormenorizado del material obtenido vía “hackeo” ¿Qué más tendrán los Maxwell Smart autónomos? Pregunta inquietante a la sombra de una Justicia desprestigiada menos por las últimas filtraciones que por las conductas equívocas y reprochables de muchos de sus miembros y su consentimiento y complicidad con el manoseo faccioso.

Si bien la complejidad de la escena en un municipio es menor, la armonía lograda por el intendente Gustavo Saadi en la Capital contrasta muy notoriamente con el tóxico trasfondo general. El repaso de la agenda municipal muestra que las polémicas son excepcionales, y en ningún caso alcanzan los niveles de virulencia de Provincia o Nación, o desbarrancan en agravios personales.

Las objeciones que los concejales opositores planteaban al Presupuesto se destrabaron con retoques en el plan de obras, al que se sumaron varias de las que pedían. Algún ruido por la suba de las tasas se acalló cuando desde la comuna se aclaró que, si bien había incrementos significativos en varias, en otras, que inciden sobre sectores de la ciudad menos favorecidos, no, de modo que el promedio es razonable y ajustado a las pautas.

Salvadas tan ínfimas diferencias, unanimidad. Lo mismo ocurrió cuando se aprobó el sistema de incorporación automática a la planta permanente de los contratados con diez años de antigüedad. Este año entró la primera tanda.

El de la concordia y la exploración de consensos es un eje que Saadi trabaja con cuidado para instalarlo como característica singular de su gestión, mucho más cuando avizora un año complicado por la decisión de hacer las elecciones provinciales en simultáneo con las de la Nación, que no comparte: el impacto de la crisis peronista nacional y la evolución de fenómenos como el de los libertarios de Javier Milei es mayor en la Capital que en el interior.

Al margen de la vocación dialoguista, también incide la conveniencia de tratar de inmunizar al distrito y restringir el margen a las críticas de sus antagonistas.

Los ápices de este trabajo político hormiga para desmarcarse de la grieta son ye Presupuesto Participativo, que empezó a aplicar desde el año pasado, y el Plan Estratégico Integral 2030, que se confeccionó con la participación de las organizaciones civiles y a cuya presentación fue invitado todo el arco político, ex intendentes radicales incluidos.

En todos sus discursos, Saadi se ocupa de subrayar el volumen de los consensos alcanzados. Es, además de la tradicional obra pública, la viga maestra en la construcción de su imagen y su proyecto político.n

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